10 consejos para disfrutar de la Navidad (y del resto del año)

Ahora que se acercan las fiestas navideñas seguramente comienza a estar pasando por tu cabeza todo lo que vas a hacer en estos días. Empiezas a pensar en ciertas obligaciones que tendrás que cumplir y también en ciertos caprichos de los que puedas disfrutar tú y tus seres queridos. Habrá cosas que te agrade hacer y otras que detestas o simplemente desearías evitar. También están ésas que aunque puedas desear con todo tu corazón, es imposible que sucedan o simplemente no están a tu alcance o no dependen de ti.

En nuestra cultura está muy instaurado el espíritu navideño como un tiempo de paz, alegría, tranquilidad, prosperidad y proyectos de futuro y de buena voluntad. En este corto periodo de tiempo, a la vez que se engrandecen nuestros sentimientos de amor y se abre nuestro corazón, también se intensifican nuestro resentimiento, ira o rencor hacia ciertas personas o ciertas circunstancias que nos han ocurrido en los últimos meses. Experimentamos cómo todos estos sentimientos y emociones están a flor de piel.

Cuando haces el balance de lo bueno y lo malo que has vivido en este último año, ¿cuántas cosas buenas y malas aparecen en tus recuerdos? ¿Cuáles te cuesta más recordar y cuáles ya te has olvidado de ellas?

Tendemos a recordar mucho más fácilmente aquellas que nos han sido especialmente negativas y nos enfocamos en el dolor y en el sufrimiento la mayor parte del tiempo, olvidándonos de celebrar y disfrutar todo lo positivo que hemos vivido.

Las 10 pautas para disfrutar de la Navidad

En esta ocasión te doy 10 pautas a tener en cuenta para hacer estos días un poco más llevaderos para contigo mismo y para con los demás.

1. Enfócate en lo que quieres y no en lo que temes

Se nos da muy bien recordar nuestros temores y ello hace que nos quedemos bloqueados. Nuestra mente se paraliza sin poder actuar al respecto, o bien respondemos con palabras o actos que nos llevan a empeorar la situación.

Cambiando nuestro enfoque hacia nuestra necesidad real estaremos plantando esa semilla para poder llegar de manera satisfactoria a cosechar nuestros deseos.

2. Pide lo que necesitas

Estamos acostumbrados a suponer y dar por hecho que los demás conocen a la perfección nuestros deseos y nuestras necesidades. En la mayoría de los casos es mera ficción, cosa que nos aleja de la realidad. Actúa con humildad y deja el orgullo a un lado.

En estas fechas en que nuestra predisposición a ayudar a los demás aumenta exponencialmente aprovecha las ocasiones para comunicar tus necesidades. Te será de gran ayuda en un futuro próximo. Si recibes un NO como respuesta acéptalo y sigue buscando otra ocasión.

3. No presupongas, pregunta

Las presuposiciones nos llevan a cometer errores en la mayoría de los casos. Cuando te surjan dudas acerca de cómo actuar o que decisiones tomar, no te anticipes. Sé humilde. Pide consejo. Pregunta al implicado o implicados su opinión o su parecer. Esto te ayudará a esclarecer tus dudas y aclarará tus decisiones, ahorrándote un considerable tiempo y desgaste de energía.

4. Practica el desapego

El apego no es sinónimo de amor y de gratitud sino del temor y del miedo y tiene como compañeros la dependencia y el control. Sé que quizás no te sea fácil comprenderlo pues lo tenemos muy instalado en nosotros e integrarlo lleva su tiempo y su entrenamiento. Cuando aprecies una resistencia a algo o a alguien, analiza su verdadero origen.

5. Libérate de la culpa

El usar la culpa como recurso no nos lleva a ninguna solución posible. Cuando nos culpamos por algo o alguien nos hace sentir culpables seguimos sumergidos en medio del conflicto. También solemos caer en la trampa de buscar culpables ante ciertas circunstancias y situaciones puesto que ello nos hace sentir liberados.

Cambiar la culpabilidad por responsabilidad nos ayuda a ver distintas opciones de la situación y a diferenciar lo que depende y lo que no depende de mí. Una de las características principales de la responsabilidad es la de responder con habilidad. Y recuerda que estamos influyendo en cualquier situación incluso cuando nos quedamos paralizados y no hacemos nada.

6. Vive tu dolor

Es en estas fechas cuando aparecen las escenas de nuestro pasado marcadas con gran dolor. Vive tu dolor pero no dejes que se convierta en sufrimiento.

Tómate tu tiempo a solas para exteriorizar todo este tipo de sensaciones y procura que sea por un tiempo corto. Puedes llorar, meditar, pasear, leer, revisar fotografías, hablar con algún amigo o ponerte a escribir sobre el tema en cuestión. Ello te ayudará a hacer más llevadera la carga y este estado se irá aligerando poco a poco en tu vida.

Napoleón dijo que la peor batalla es la que tienes contigo mismo y creo que estaba en lo cierto.

7. Disfruta del presente

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo dándole vueltas al pasado o bien preocupándonos de nuestro futuro y nos olvidamos de vivir y disfrutar del momento presente. El presente es la única realidad de la que disponemos. El pasado no lo podemos cambiar ni actuar ya sobre él. Lo único a nuestra disposición es el momento presente y es sobre el único que podemos influir para plantar en él las semillas de nuestro futuro. Pero suele suceder que el momento presente es el gran olvidado.

8. Muestra tu gratitud

Sé agradecido y acepta todas las gratificaciones que te hagan. Ésta última es otra práctica que tenemos olvidada puesto que nos infravaloramos y no nos consideramos merecedores de gratitud.

Acepta cálidamente cada gesto, cada abrazo, cada regalo, cada agradecimiento que llegue a ti y recíbelos con todo el cariño. Estamos mucho más acostumbrados a dar que a recibir y es por ello que en la mayoría de los casos nos sucede que cuando recibimos una gratificación nos condiciona a responder del mismo modo. Esto no es así. No tienes por qué sentirte obligado a nada.

Cada persona muestra su gratitud de distinta manera. Muestra la tuya congruente con tu manera de ser. Acepta y reconoce que las mayores satisfacciones están en los pequeños detalles: una llamada, un abrazo, un mensaje, compartir un café… Simplemente demuestra tu gratitud a tu manera.

9. Celebra tus éxitos

Dedica un tiempo para celebrar contigo mismo y en buena compañía tus últimos logros obtenidos. Es otra práctica que tenemos comúnmente olvidada y que nos ayuda a mejorar y a reforzar nuestra autoestima. Llénate de toda esa satisfacción que te genera el haber conseguido un objetivo o el estar en camino de conseguir esas cosas que son verdaderamente importantes en tu vida.

10. Siéntete feliz hoy

La felicidad no es más que un estado interno. Tratar de buscar la felicidad fuera de ti es un tremendo error, efímero y volátil. Todas las personas sentimos este estado en nuestras vidas. Lo difícil es mantenerlo y para eso también necesitamos entrenamiento.

Define todo lo que es para ti la felicidad. Exprime tu cabeza al máximo. Haz que tu día a día se empape cada vez más de este tipo de emociones y sentimientos que te hacen ser y estar feliz. Te garantizo que si lo haces tu vida seguirá el camino de la felicidad. Alguien dijo: “no hay camino a la felicidad, la felicidad hace el camino”.

10 consejos para disfrutar de la Navidad

¡Sé feliz y disfruta de la Navidad! Yo te acompaño.

Quizás aun no te hayas dado cuenta… o puede que ni si quiera te hayas parado a pensarlo realmente. Pero… ¿sabes?…Tú y sólo tú eres responsable de tu propia vida… Tú y sólo tú puedes y debes ser feliz.
¿Cómo?
Es posible que tengas que aprenderlo, pero… ¿no crees que merece la pena? Porque no lo olvides:
“Tú y sólo tú eres el protagonista de tu propia vida.”
Lewis Carroll.
Alicia en el país de las maravillas

Imagen: Feliz Navidad via Shutterstock

Comentarios
  1. Noelia
    • Alimentatubienestar

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