10 mitos y medias verdades del ejercicio físico

En cualquier área de conocimiento, estamos expuestos a infinidad de fuentes de información. Libros, internet, televisión, revistas, amigos… todos ellos nos ayudan a componer una imagen mental de la realidad en torno a los diferentes temas que nos interesan o preocupan. Con esa información nos labramos poco a poco una opinión propia y dirigimos en cierta medida nuestra conducta de acuerdo con ella.

Pero toda esa información que llega hasta nosotros tiene una calidad muy heterogénea. Desde resultados científicos basados en la experimentación contrastada, hasta meras encuestas, opiniones, interpretaciones o experiencias varias. También hay informaciones sesgadas o directamente falseadas dirigidas a engañarnos y conseguir con ello un beneficio.

En el ámbito de la salud esto último es especialmente habitual y son cientos los productos legales y que podemos encontrar comercializándose con supuestas propiedades para mejorar la salud, que se sabe a ciencia cierta que no son más que patrañas. Lamentablemente, la legislación en este sentido es muy laxa y permite infinidad de argucias para vender este tipo de productos con total legalidad.

Es muy difícil saber a priori en qué fuentes podemos confiar, por lo que lo más inteligente es siempre contrastar la información, así como practicar un sano escepcicismo, sobre todo cuando se trata de aspectos que pueden influir en nuestra economía o salud.

Respecto al ejercicio físico, es increíble la cantidad de creencias erróneas que circulan. Vamos a repasar 10 mitos y medias verdades del ejercicio físico.

1. El ejercicio aeróbico adelgaza y las pesas hacen músculo

Falso. Cada vez son más los estudios que confirman que el entrenamiento contra resistencia (pesas, gomas elásticas, peso corporal, muelles, ejercicios isométricos…) es más efectivo que el ejercicio aeróbico, dedicando el mismo tiempo, para el control del peso corporal. La razón parece estar en que unos músculos bien tonificados aumentan el metabolismo basal (la energía que gastamos aún cuando estamos en reposo).

No obstante, ambos tipos de ejercicio cuentan con numerosos beneficios para el control de peso y la salud si se realizan del modo adecuado. Un correcto equilibrio entre ambos es la forma ideal de ejercitarse desde el punto de vista de la salud.

2. Para conseguir una “tableta de chocolate” debo hacer abdominales

Media verdad. Los ejercicios abdominales son básicos en cualquier programa de entrenamiento y son esenciales para mantener la postura y la salud de nuestra espalda. No obstante, por mucho que desarrollemos este grupo muscular, no será visible a no ser que tengamos una baja proporción de grasa subcutánea. Si bien hay zonas donde tiende a acumularse con más facilidad, el tejido adiposo se pierde de manera más o menos homogénea cuando adelgazamos y no sirve de nada incidir más en los ejercicios de una determinada zona, como puede ser el abdomen, para eliminar ahí mayor cantidad.

3. Hacer ejercicio siempre es saludable

Falso. Como cualquier actividad, el ejercicio físico no está exento de riesgos. Las lesiones y accidentes son los problemas más habituales, por lo que es esencial ejecutar los movimientos correctamente y seguir un plan de entrenamiento adecuado a nuestras capacidades y limitaciones en cada momento. El sobreentrenamiento o el exceso de ejercicio puede traer también consecuencias no deseadas sobre nuestra salud, por lo que no podemos perder de vista que el descanso es una parte esencial para provocar las adaptaciones beneficiosas que buscamos en nuestro organismo.

4. Al dejar de hacer ejercicio, los músculos se convierten en grasa

Falso. La composición de músculos y grasas es muy diferente y, si bien las rutas metabólicas de nuestro organismo están preparadas para reutilizar las proteínas de un músculo que no se utiliza (atrofia muscular), éste no puede convertirse en grasa.

Cuando dejamos de hacer ejercicio (desentrenamiento), perdemos de manera progresiva masa muscular y muchos otros beneficios obtenidos con la práctica del ejercicio. Además, es habitual ganar peso como resultado de un menor gasto calórico. Cuanto más alto sea nuestro nivel de forma física inicial y mayor el tiempo sin ejercitarnos, más pronunciados serán estos cambios. Esto puede dar la falsa impresión de que el músculo se transforma en grasa.

Afortunadamente, basta un entrenamiento mínimo para mantener la forma durante largos periodos de semi-inactividad y un cuerpo que una vez estuvo en forma recupera más rápidamente ésta, una vez vuelve a ejercitarse de manera regular.

5. El ejercicio crea adicción

Media verdad. Aunque la realización de ejercicio con un mínimo de intensidad supone siempre un esfuerzo y por ello cierto nivel de sufrimiento, nuestro cerebro nos compensa liberando endorfinas, que nos producen una intensa sensación de bienestar. Es el modo que tiene nuestro cuerpo de indicarnos que lo que hacemos le sienta bien y reforzar nuestro comportamiento. Sucede lo mismo cuando comemos, nos enamoramos o hacemos el amor, y cómo cualquier actividad que relacionemos con el placer, es susceptible, en determinadas circunstancias, de provocarnos adicción. Para evitarlo, el cuerpo tiene mecanismos para producirnos saciedad y cansancio.

Las drogas “hackean” este sistema de refuerzo natural que modula nuestra conducta, imitando o potenciando a las propias endorfinas, al tiempo que destruyen el equilibrio con los mecanismos de control. Provocan una progresiva habituación y la necesidad de dosis más elevadas para obtener los mismos efectos, hasta tal punto que las concentraciones naturales de endorfinas dejan de tener efecto alguno naciendo con ello la dependencia.

6. Si no hay dolor no sirve de nada

Falso. “No pain no gain” (Sin dolor no hay ganancia) es una conocida frase en el mundo del culturismo. Para realizar ejercicio a una intensidad adecuada, debemos empujar a nuestro cuerpo a superar los límites en que se mueve habitualmente y con ello provocar las beneficiosas adaptaciones que buscamos. Esto supone irremediablemente cierta incomodidad y sensaciones desagradables como cansancio o quemazón muscular, pero que en ningún caso es dolor. De hecho, si sentimos dolor es indicativo de que debemos cesar la actividad porque algo no está yendo bien y podemos lesionarnos.

7. Si hago pesas mis músculos serán muy grandes

Falso. Muchas mujeres descartan realizar este tipo de ejercicios porque tienen miedo a desarrollar un físico musculado y poco femenino. Sin embargo es un grave error, porque los ejercicios contra resistencia (pesas, elásticos, peso corporal…) pueden aportarles unos enormes beneficios si se realizan del modo adecuado y modelar su cuerpo sin aumentar apenas su volumen muscular. A nadie le crecen músculos enormes de la mañana a la noche, más aun en el caso de las mujeres. El entrenamiento con una correcta elección de ejercicios con pesas o similar bien equilibrados y una dieta adecuada, son recomendables para cualquier edad y sexo desde un punto de vista del mantenimiento y potenciación de la salud.

8. Las personas mayores no deben hacer ejercicio

Falso. “De los 40 para arriba no te mojes la barriga” reza el refranero español. Los beneficios del ejercicio físico son innumerables y cada vez se conocen más. Ayuda a combatir y previene problemas como la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiacas, el cáncer, el asma, la osteoporosis, la demencia, la artritis y artrosis o la epilepsia, entre otras muchas enfermedades. Además, evita el deterioro y potencia numerosos tejidos, órganos y sistemas como músculos y articulaciones. Desde luego es indispensable realizar una valoración inicial para adecuar el tipo de ejercicios y programa más conveniente según estado de forma y salud.

9. Cuanto más sude más adelgazo

Falso. Muchas fajas para adelgazar buscan crear una pérdida aparente y temporal de peso y volumen mediante calor y presión. El peso perdido por el sudor es básicamente agua y se recupera tan pronto nos rehidratamos de nuevo. Cuando adelgazamos queremos perder tejido adiposo. Pretender perder peso a base de sudar es tan absurdo como hacerlo cortándonos el pelo o las uñas, sólo que en este último caso es más duradero 🙂

10. Yo no puedo hacer ejercicio

Falso. A no ser que tengas la mala fortuna de ser tetrapléjico o sufrir alguna enfermedad rara que lo realmente lo desaconseje, hacer ejercicio es beneficioso para todo el mundo, siempre y cuando, claro está, sea el adecuado para ti. Nuestro cuerpo está hecho para moverse, evolucionó para ello y lo necesita para su correcto funcionamiento. Si crees que no tienes tiempo, que te sienta mal o que no te gusta ni lo necesitas, te animo a revisar tus prioridades. Todavía no conozco a nadie que se haya arrepentido de tomar la decisión de empezar a hacer ejercicio.

10 mitos y medias verdades sobre el ejercicio físico

Y tú, ¿conoces algún otro mito relacionado con la práctica del ejercicio físico que quieras compartir? O quizá dudas si ese truco que te contaron en el gimnasio es realmente eficaz. Estamos deseando leerte en el hilo de comentarios.

Imagen Mujer corriendo de Shutterstock

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