12 claves para manejar la manipulación y el chantaje emocional

¿Te has topado con la expresión “Chantaje emocional” alguna vez?

Desde niños hemos sido enseñados a competir y es por ello que habitualmente solemos culpar a los demás por las cosas que nos suceden, pero seguramente nunca pensamos en la parte de responsabilidad que tenemos nosotros en ello. Comenzar por prestar atención a cómo se desarrolla nuestra manera de pensar y de actuar en cada situación concreta nos ayudará a mejorar nuestras relaciones.

Cuidado con el chantaje emocional

Una de las amenazas más importantes que ponen en riesgo cualquier tipo de relación exitosa es la lucha por mantener el control y el poder sobre las demás personas. Cuando este tipo de conductas se genera, solemos caer en la trampa de querer imponer nuestros deseos y nuestros objetivos personales. Es a partir de ello cuando de forma consciente o inconsciente comenzamos a utilizar los sentimientos como arma, para exigir a la otra persona que acepte y acate nuestra voluntad.

Reconocer la manipulación para evitar caer en este rol es la mejor medicina para contrarrestar su poder.

Esta forma de actuar está tan instalada en nuestro subconsciente que no resulta fácil detectar cuando lo sufrimos o cuando lo ejercemos.

chantaje emocional y guerra

Tenemos sumamente asociada la manipulación emocional con personas de malas intenciones, malvadas, retorcidas de carácter o con malas intenciones para así alejarnos de nuestra responsabilidad, evadir los conflictos y justificar que son los demás los que usan este tipo de tácticas.

Pero en la práctica, TODOS, en un momento dado, utilizamos algún tipo de chantaje emocional.

El chantaje emocional es un maltrato psicológico

El usar las emociones y presionar a los demás a hacer nuestra voluntad desemboca habitualmente en un maltrato psicológico. El chantaje emocional es una herramienta que no deja marcas ni heridas. Lo consideramos un problema menor pero no deja de ser menos grave que el maltrato físico.

A veces los chantajes provienen de las dos partes. En este caso tendremos que analizar todos los puntos de vista para tener la visión global del conflicto.

Otras veces, la manipulación es causa de una de las partes. El riesgo reside en que aumente progresivamente el desequilibrio hasta la ruptura definitiva de la relación. Si el desequilibrio es moderado se crea un ambiente de conformidad donde las dos partes están cómodas con su postura dentro del proyecto compartido.

Aprender a manejar las situaciones de una manera sana y saludable es de vital importancia para obtener una plenitud verdadera en nuestras relaciones.

12 claves para manejar eficazmente nuestras relaciones

Si sospechas que estás frente a un conflicto o una relación de estas características, tómate tu tiempo para observarte a ti mismo y a los demás. Para darle una resolución lo más clara y equitativa toma como base estas claves:

1. Dialogar directamente sobre el conflicto en cuestión.

2. Consultar con personas externas las posibles opciones de ver el conflicto

3. Analizar la raíz de los posibles orígenes del conflicto.

4. Averiguar los sentimientos y las preocupaciones de cada persona.

5. Detectar los miedos ocultos e inmersos en el conflicto.

6. Valorar y aceptar el grado de flexibilidad y responsabilidad de cada parte.

7. Encontrar soluciones en vez de culpables.

8. Enfocarse en buscar soluciones a los problemas, no en añadir problemas en cada solución.

9. Buscar el equilibrio en los motivos y en las posibles soluciones.

10. Nunca mezclar los desacuerdos con juicios negativos.

11. Tomar nota por escrito para revisar los posibles errores y la progresión de vez en cuando.

12. Crear el ambiente necesario para la convivencia del futuro.

Todos los días, sin demasiado esfuerzo o trauma, somos capaces de solucionar la mayoría de los obstáculos que nos encontramos sin que nos afecten emocionalmente. Pero solemos perder el control cuando nuestros sentimientos comienzan a generar pensamientos de amenaza, duda, resentimiento, confusión o frustración.

Comenzar por observar y analizar nuestro estado interno y enlazar nuestro pensamiento con la emoción que nos genera es el primer paso para poder gestionar eficazmente nuestros conflictos externos.

Un pensamiento genera un sentimiento, un sentimiento genera una acción.
Me hubieran dicho esto antes y no hubiera cometido tantos errores en mi vida.
(Dr. Cesar Lozano)

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