A favor o en contra de las golosinas

El tema de hoy pretende recoger distintas razones para estar a favor o en contra de las golosinas. Y pese a que yo misma a veces caigo en la tentación y me tomo un buen puñado de gominolas, me temo que son más los argumentos en contra de las golosinas. Voy a dejar fuera de este artículo los chicles, a los que les dedicaré la próxima entrada.

En la actualidad hay muchísimos tipos de golosinas (caramelos blandos o duros, gominolas, nubes, regalices…) de diversas formas, texturas, tamaños, colores y sabores; ahora incluso puedes comprar tartas de nubes y gominolas en muchas pastelerías o confiterías.

¿Sabías que las golosinas existen desde la antigüedad? Nacieron como un alimento ligero que aportase energía al hombre durante los largos viajes que realizaba. Si quieres saber más sobre su historia, puedes leer el siguiente artículo: El origen de los caramelos: dulces con historia.

Las golosinas tienen un alto contenido en azúcar

Todas las golosinas son dulces debido a su alto contenido en azúcar, aunque estén proliferando ya las golosinas endulzadas a base de edulcorantes, para que diabéticos o personas a dieta de adelgazamiento las puedan tomar con tranquilidad. Lo de con tranquilidad lo digo con ironía, ya que no es tan sencillo encontrar golosinas con nada de azúcar y, además, los edulcorantes y otros aditivos que llevan las golosinas [todas] no son precisamente saludables. Está claro, todo depende de la cantidad y la frecuencia con la que se consuman.

El azúcar refinado es el elemento principal de la mayor parte de las golosinas, un hidrato de carbono simple cuyo consumo se recomienda tomar con moderación para evitar problemas de salud como la diabetes, el colesterol o la obesidad y sus enfermedades asociadas.

A favor o en contra de las golosinasNo te descubro nada nuevo si te cuento que son muy perjudiciales para la salud dental. Es también debido a su contenido en azúcar que las golosinas deben tomarse con moderación para evitar caries que puedan desembocar en males mayores, como la pérdida de piezas dentales. Lavarse los dientes en los 20 minutos siguientes al consumo de chuches es una medida de prevención necesaria.

Al margen de su contenido en azúcar, hay que tener en cuenta que lo usual es que el consumo de golosinas se produzca fuera de las comidas principales, lo cual afecta al sistema digestivo, que no puede realizar su labor de manera adecuada, es decir, finalizar la digestión de una comida convenientemente sin que se vea interrumpido por nuevas ingestas. Esto puede ser causa de muchos malestares digestivos.

Premiar con golosinas no es una buena práctica

Cada vez con más frecuencia regalamos a los niños golosinas. Y también es una practica habitual el premiarlos con caramelos, regalices… chuches o incluso con bollería industrial y la típica comida rápida de restaurante, cuando hacen algo bien o como moneda de cambio cuando pretendemos que hagan algo en concreto.

No es una práctica recomendable ya que su uso frecuente puede desencadenar en trastornos alimenticios. No se trata sólo de que el premio comestible sea desde el punto de vista de la alimentación poco saludable (lo usual son alimentos o comidas con alto contenido en grasas o hidratos de carbono simples). El problema va más allá.

¿Cuántas personas se premian con algo dulce cuando se sienten mal?
¿Cuál es el origen de este tipo de recompensa?
¿Realmente merece la pena premiarse con algo que a la larga es perjudicial para uno mismo?

Ya sé que son un montón de preguntas las que lanzo, pero pretendo invitarte a la reflexión acerca de cómo algunos hábitos -como el de premiar a los niños con alguna golosina- pueden tener consecuencias negativas a la larga. Los trastornos alimenticios no son una tontería.

Si quieres premiar a los niños con algo, que sea con dedicación y tiempo compartido con ellos. Y si descubres que es a ti mismo a quien premias con dulces y golosinas, espero que esta entrada te haya servido para pensar sobre ello y buscar alternativas más saludables con las que recompensarte (o consolarte).

¿Y a favor de las golosinas?

Bueno, me temo que no tengo argumentos basados en la salud y el bienestar que apoyen el consumo de golosinas. Es cierto que a nadie le amarga un dulce y que por comer alguna golosina de vez en cuando, no pasa nada. Pero si quieres llevar una alimentación saludable, éstas no deben formar parte de tu dieta habitual. Y si tienes hijos o niños alrededor, procura que ellos sepan que las golosinas, aunque ricas y tentadoras, no son precisamente muy recomendables. Su valor nutritivo es nulo o escaso.

¿Qué otras golosinas saludables añadirías tú?

Imagen de Shutterstock Botes con dulces y caramelos

Comentarios
  1. Tanah Lain
    • Alimentatubienestar

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