Alimentos procesados: alimentos congelados y alimentos en conserva

Cada día es más frecuente encontrar en nuestros hogares alimentos procesados. Se trata de todos aquellos productos alimentarios que han sido sometidos a lavado, triturado, corte, pasteurización, blanqueado, cocción, enlatado, congelado, desecado, deshidratado, mezclado u otro procedimiento que modifica el estado natural del alimento.

Las técnicas de conservación de alimentos se emplean desde tiempos antiguos con el objetivo de prolongar la vida de los productos alimentarios evitando su deterioro. Además, aporta la ventaja de ahorrar tiempo y energía en su preparación.

Una alimentación saludable debe basarse fundamentalmente en alimentos frescos. Dentro de los alimentos procesados los más sanos son los congelados. Los enlatados sólo se deben consumir ocasionalmente y nunca con frecuencia porque crean problemas de salud.

Los alimentos congelados

La congelación que es uno de los métodos nutritivos más frecuentes; protege el color, sabor, humedad, contenido y valor nutritivo de los alimentos. Las verduras congeladas son de calidad excelente si se procesan y envasan poco tiempo después de su cosecha.

En los alimentos congelados el agua se transforma en hielo gracias a sus temperaturas muy bajas lo que paraliza el proceso natural de degradación y su crecimiento bacteriano.

Un alimento congelado presenta las mismas características naturales y nutricionales que el alimento fresco y, por lo general, no lleva aditivos añadidos. La congelación industrial se realiza de forma más eficaz y segura que la congelación casera.

La temperatura ideal para congelar los alimentos es de -18ºC, temperatura en la cual las bacterias de los alimentos no se reproducen. Es necesario mantener esta temperatura desde que salen de la fábrica hasta que llegan a la tienda donde son vendidos.

Aspectos a tener en cuenta al comprar alimentos congelados

La temperatura del alimento congelado no debe superar los -18ºC. Se deben transportar en bolsas térmicas o neveras portátiles desde la tienda a casa. Es conveniente comprarlos en último lugar antes de salir de la tienda.

El alimento tiene que estar desprovisto de escarchas y cuando contiene muchas piezas como las gambas, mejillones y verduras, se debe evitar que estén pegadas entre sí.

Se debe respetar la fecha de caducidad del alimento congelado en su envase.

Normas para la congelación de los alimentos frescos

Para congelar las carnes y aves se debe eliminar toda la grasa y los huesos.

El pescado se debe congelar limpio de escamas, tripa y cabeza después de lavarlo y secarlo.

Antes de congelar verduras y hortalizas hay que blanquearlas. El blanqueado de verduras es una cocción interrumpida de verduras durante 2 minutos en agua hirviendo antes de congelarlas. Esta técnica se realiza para evitar que se deterioren, se vuelvan pardas y para eliminar bacterias. Las verduras congeladas tardan menos en cocerse que si se hubieran comprado frescas. Las patatas no se deben congelar porque se endurecen.

Los huevos no se deben congelar enteros porque se rompe la cáscara. Se debe congelar el huevo batido, claras y yemas juntas, en tarros de cristal (poner la fecha).

Los alimentos se deben congelar en bolsas de plástico o en tuppers de plástico rígidos.

Las carnes y pescados se sacan del congelador y se descongelan en la parte baja de la nevera. Nunca se debe descongelar a temperatura ambiente ni bajo el agua. También se puede descongelar en el microondas.

Es necesario limpiar el congelador como mínimo 2 veces al año, aunque yo recomiendo que se limpie a fondo una vez al mes con agua y un poco de lejía para desinfectar.

Tiempo de congelación para cada tipo de alimento

  • Carnes rojas y cordero: 8 meses
  • Cerdo: 6 meses
  • Aves: 6-9 meses
  • Pescado azul, mariscos, pan y alimentos precocinados: hasta 2 meses
  • Frutas y verduras: 12 meses
  • Huevo batido: 6 meses

Los alimentos en conserva

Las conservas se realizan a partir de alimentos frescos de buena calidad que tras ser sometidos a un proceso térmico específico se envasan para que aguanten en perfectas condiciones durante más tiempo y se puedan consumir cuando el cliente quiera. No suelen llevar aditivos.

Los alimentos en conserva son tan nutritivos o más que los frescos, así por ejemplo el pescado en conserva contiene más calcio que el normal. Los pescados conservados con aceite contienen más grasa que el normal. Se debe elegir la conserva que no sea en aceite y baja en sal para evitar la hipertensión arterial y la obesidad.

Las legumbres en conserva son menos flatulentas que las normales porque han sido cocidas previamente.

Los productos en conserva se presentan en frascos que tienen la ventaja de que su trasparencia nos permite ver el producto alimenticio, pero también presentan como inconvenientes que son más pesadas y frágiles, un golpe o caída las puede romper.

Los alimentos en conserva presentan etiquetas de información nutricional en la mayoría de sus productos. Informa sobre los nutrientes, que incluyen la cantidad de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, fibra soluble y no soluble, azúcar y otros carbohidratos, proteínas, sal, calorías, vitaminas y sales minerales.

A la hora de hacer la compra, hay que evitar las latas golpeadas y abolladas y se deben elegir las fechas de caducidad más tardías. Las latas abombadas contienen bacterias que se generan dentro del envase (clostridium botulinum, etc.).

Además, es conveniente lavar las latas con agua y jabón antes de abrirlas.

La fecha de consumo de las latas es muy larga, pueden durar meses o incluso años. Se debe respetar la fecha de caducidad pues manifiesta hasta cuando el alimento va a mantener sus características organolépticas. Pasada esta fecha sus características disminuyen.

Una vez abierta la lata se debe consumir en 2-3 días el alimento y primero las latas más antiguas. Se aconseja el uso de latas más pequeñas.

Alimentos procesados Alimentos en conserva

Efectos perjudiciales para la salud relacionados con la ingesta de alimentos en conserva

Botulismo o intoxicación alimentaria producida por las esporas del Clostridium Botulinum

Este microorganismo elabora su toxina letal cuando lo introducimos en un frasco o recipiente cerrado porque la espora germina cuando se encuentra en un lugar sin oxígeno como enlatados y conservas de PH menor de 4,5.

Se encuentra en latas abombadas de espárragos, pimientos morrones, mejillones y berberechos.

Después de 6 horas de ingestión del alimento aparece un cuadro clínico caracterizado por náuseas, vómitos, diarrea, boca seca, visión doble, dificultad para tragar, parálisis de las extremidades y de la respiración. Es muy grave pero si seguimos un tratamiento con antitoxina botulínica la mortalidad desciende hasta un 20% de probabilidades.

Contienen cantidades elevadas de sodio que generan problemas de hipertensión arterial y retención de líquidos cuando su consumo es frecuente.

El consumo frecuente de latas de pescado con aceite genera obesidad y cifras elevadas de colesterol sanguíneo. Es recomendable consumir el atún al natural en lugar de con aceite.

La presencia de aditivos alimentarios en las latas puede generar a largo plazo problemas de cáncer (algunos aditivos son precancerosos), alergias, inflamaciones. Los aditivos alimentarios son todas las sustancias añadidas a los alimentos para mejorar su sabor, conservación pero no su valor nutritivo.

El consumo de alimentos enlatados debería ser ocasional, 2 latas de atún a la semana.

Semiconservas: son conservas en ahumado o salazón no esterilizadas sino pasteurizadas a 50ºC. Estos alimentos se deterioran y es conveniente refrigerarlos hasta el momento de su consumo. Su fecha autorizada para el consumo son meses.

Fuentes

Imágenes Latas de conservas, Congelados en un supermercado y Conservas en tarros de cristal de Shutterstock

Comentarios
  1. Alfonso

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