Los beneficios de la música para la salud

Hace algún tiempo que le doy vueltas en la cabeza a la idea de escribir sobre los beneficios de la música para la salud, sobre todo desde que hace unas semanas recurrí a cantar una canción a uno de mis hijos cuando lloraba desconsolado, más por cansancio que por aquello que en realidad le había sucedido.

Lo abracé, lo mecí y le canturreé una breve canción que inventé cuando el mayor era un bebé. Mano de santo. Se tranquilizó enseguida y recordé algunas de las noches de cuando eran bebés.

A veces los bebés lloran y no sabes muy bien cómo tranquilizarles; sabes que no es hambre, ni sed, están secos, han expulsado gases… puede llegar a ser desesperante, pero abrazarles y cantarles suavemente una canción (mejor siempre la misma) es un recurso a tener muy en cuenta.

Además, estos días hemos escuchado la noticia de que hay personas “insensibles a la música”, según un estudio realizado por miembros del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge y de la Universidad de Barcelona.

La investigación parte de la base de que la música se ha considerado desde siempre una fuente de placer universal pese a no existir estudios que lo probaran y llega a la conclusión de que existen personas con baja sensibilidad a la música, personas que no encuentran la música placentera aunque sí disfrutan de otros estímulos gratificantes.

Volviendo al tema de esta entrada, la realidad es que la mayoría de las personas sí somos sensibles a la música, aunque no nos gusten a todos los mismos estilos musicales e incluso, nuestro propio gusto musical haya cambiado con los años.

La música como instrumento terapéutico

Si tú eres una de estas personas, probablemente habrás experimentado en más de una ocasión la influencia de la música en tu estado de ánimo; habrás sentido su fuerza para evocar recuerdos asociados a una canción o estilo de música. La música no es únicamente una fuente de placer para tus oídos, todo el cuerpo responde a ella al escuchar la que te gusta y con la que disfrutas.

Tanto es así, que en la actualidad existe una disciplina de salud denominada musicoterapia, definida por la RAE como el empleo de la música con fines terapéuticos, por lo general psicológicos.

En la presentación de debajo se describen los efectos que la musicoterapia tiene en la fisiología, la comunicación, la afectividad, la sensibilidad, la salud, en geriatría, embarazadas, niños…. pero una de las cosas que más me ha gustado de la presentación es que indica canciones adecuadas para determinados casos: “Las Cuatro Estaciones de Vivaldi” para mujeres embarazadas o el “Concierto de Aranjuez de Rodrigo” para la ansiedad, entre otras.

En definitiva, la música es medicina emocional, y además:

  • Aumenta el rendimiento durante el ejercicio físico
  • Aumenta el rendimiento de la memoria y el aprendizaje
  • Ayuda a mantener la concentración y la atención
  • Mejora el movimiento y la coordinación del cuerpo
  • Ayuda a combatir el estrés
  • Ayuda a conciliar el sueño
  • Favorece el optimismo
  • Es eficaz para el dolor
  • Reduce la presión arterial
  • Reduce la frecuencia cardíaca
  • Aumenta la inmunidad

Así que, si no tienes el hábito de escuchar música o no encuentras el momento para hacerlo, elige la que más te guste y hazle un hueco -aunque sólo sea un par de veces a la semana- mientras vas en el coche o en el metro, lees un libro, planchas, pasas el rato en Facebook o simplemente ponte unos auriculares y sal a pasear, de paso harás algo de ejercicio físico.

¿Sueles escuchar música con intención “terapéutica”? ¿O simplemente la disfrutas sin más?

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