Empieza el día con un buen desayuno

El desayuno es la primera comida del día, la primera tras varias horas de ayuno. Debería ser la comida más importante y, sin embargo, parece ser la comida más descuidada. ¿A cuántas personas conoces que para desayunar sólo toman una taza de café o de té? Probablemente a unas cuantas.

Admito que durante años he tomado sólo un vaso de café como desayuno (a mí me gusta en vaso), lo que no aporta al organismo ningún nutriente de los necesarios para comenzar el día con energía y vitalidad. Además, salir de casa prácticamente sin desayunar, con poco combustible, nos garantiza que al par de horas estemos cansados y “muertos de hambre”. Y lo más probable es que terminemos atracando la máquina de la bollería de la oficina o comprando un pincho lleno de grasas saturadas. ¿Quién se acuerda de salir de casa con una manzana para tomar a media mañana?

Hacer un desayuno “como dios manda” es una manera de reafirmar desde el comienzo del día el compromiso de tener y mantener un tipo de vida saludable y nos ayuda a afrontar nuestras tareas tanto físicas como intelectuales.

Los ingredientes de un desayuno saludable

Un desayuno debe contener vitaminas, sobre todo las del grupo B y vitamina C, para ayudarnos a evitar el cansancio. Todos conocemos los beneficios que la vitamina C aporta al organismo, especialmente por sus propiedades antioxidantes.

La encontramos en la naranja, el pomelo o el kiwi, todas ellas frutas que son fáciles de encontrar en cualquier tienda o supermercado y, por lo tanto, se pueden incluir en el desayuno sin problemas. Las vitaminas del grupo B las podemos incorporar al desayuno mediante la levadura de cerveza.

Los productos lácteos deben estar presentes en el desayuno, pues son una buena fuente de calcio y de proteínas de alta calidad. El calcio es fundamental en niños y jóvenes, ya que hasta los 20 años aproximadamente se forma la reserva de calcio más importante y de la que el cuerpo tirará después.

Así mismo, es importante tomar hidratos de carbono en el desayuno. Éstos liberan la energía que nuestro cuerpo necesita para mantener sus funciones vitales (respiración, bombeo de sangre…) y permiten el desarrollo de la actividad física. En el caso de los carbohidratos, mi recomendación es tomar productos integrales, pan, tostadas o galletas, sobre todo por su alto contenido en fibra.

Los expertos dicen que las grasas deben formar parte del desayuno. Se refieren fundamentalmente a las grasas de origen vegetal, las que encontramos en el aceite, las margarinas y los frutos oleaginosos, como nueces, almendras, avellanas, cacahuetes o pipas de girasol, entre otros.

Muchas veces una mala alimentación suele comenzar con un mal desayuno, derivado de malos hábitos alimenticios, y en este caso, por no dedicarle el tiempo que se merece.

Yo tengo dos desayunos que alterno según me apetece o me conviene. En ambos casos, siempre tomo un gran vaso de agua con aloe bebible en ayunas. Seguido me tomo mi vaso de café, sólo. Y ahora es cuando alterno. Unas veces, depende sobre todo de las prisas, tomo un batido nutricional que me aporta las vitaminas, minerales, fibra, proteínas, grasas e hidratos de carbono que necesito para comenzar el día con energía.

Y otras veces, tomo dos yogures naturales desnatados 0,0 a los que añado un par de cucharadas de salvado de avena, levadura de cerveza, soja + salvia en polvo y, en ocasiones, magnesio.

Te dejo con una imagen que he encontrado en Pinterest y que refleja muy bien lo importante que es empezar el día con un buen desayuno, ya que parece existir relación entre el desayuno deficiente (o inexistente) y la obesidad y otras enfermedades.

El poder del desayuno

¿Con cuál de ambos te identificas?

Comentarios
  1. Keila
  2. Rosa
    • alimenta
  3. yolanda
    • Alimentatubienestar
  4. marisa
    • Alimentatubienestar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *