Cómo enfrentarse a los conflictos

¿Cómo enfrentarse a los conflictos para superarlos y pasarlo lo menos mal posible?

Como seres humanos que somos, cuando nos encontramos en medio de un conflicto (todo conflicto externo tiene como origen un conflicto interno) optamos por una de las opciones siguientes:

a) nos paralizamos y nos bloqueamos,
b) huimos de la situación o
c) atacamos con nuestros recursos aprendidos.

Es la manera que tenemos los humanos de defendernos cuando nos encontramos incómodos ante un hecho.

Podemos estar así unos segundos, minutos, horas, días… hasta que decidimos poner una solución o deponer nuestra actitud. Ésta es una reacción natural que está condicionada de acuerdo a todos nuestros aprendizajes anteriores y a nuestras antiguas experiencias. Es muy difícil de cambiar si no aprendemos a analizar cada situación y aprendemos a manejarla.

Y siempre que hay un PORQUÉ, hay un PARA QUÉ, que no pocas veces tiene que ver con quedarme donde estoy. No entro en juicios de si es buena o mala dicha actitud, simplemente es.

Ayuda mucho comenzar a cuestionarse qué depende de uno mismo y qué no depende de uno mismo en cada situación y luego actuar al respecto.

Las actitudes de las personas hacia ti y de ti hacia ellos son el conjunto de todas las experiencias que has vivido hasta ahora.

Ahora la pregunta del millón: ¿Cómo cambiar todo esto?

La respuesta es sencilla, ¿no crees? El cambio debe de comenzar por ti. Pero quizás tengas que aprenderlo.

Si quieres que las cosas cambien tienes que cambiar la manera de hacer las cosas: esto sí es lo difícil. Se necesita tiempo y dedicación.

Se puede comenzar poco a poco y con las pautas de Ensayo/Error. Ir probando lo que nos funciona y desechar lo que no funciona.

No puedo Si quiero

Cuando nos disponemos a hacer algo, lo primero que hacemos es buscar información pero nos surge un problema: vivimos en la era de la información y llegamos a caer en lo que se llama parálisis por análisis: vemos tanta información que llegamos a bloquearnos y no sabemos qué decisiones tomar. Esto nos lleva a no hacer nada. Estamos en la misma situación que al principio.

Para esto, lo bueno es ir canalizando la información que creemos que nos interesa y a la vez ponernos en acción y comprobando su eficacia. La información que no nos parece congruente la desecharemos o la apartaremos.

Tampoco caigamos en la trampa de analizar los juicios de otras personas como la realidad total: somos lo suficientemente capaces de hacer nuestros propios juicios y elegir lo que nos puede servir y lo que no. También podemos buscar la ayuda de otras personas y saber qué les ha funcionado a ellas y si a nosotros nos puede ayudar.

Ahora que disponemos de un montón de recursos para actuar es cuando nos quedamos paralizados esperando soluciones.

Habrá veces también que los resultados no sean satisfactorios, pero hay que tener en cuenta que son parte del proceso. Ante el derecho a pedir está la disposición de la otra persona a decir NO. Pero si no comienzas el proceso, con toda seguridad que no llegarán resultados.

Recuerda que detrás de un NO PUEDO hay un NO QUIERO. Es la manera de ahorrar energía que tiene nuestro cerebro y se le da muy bien.

Y tú, ¿cómo te enfrentas a tus conflictos?

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