¿Cómo saber qué ejercicio me conviene más?

Existe una enorme diversidad entre los tipos de ejercicio que podemos escoger a la hora de planificar nuestros entrenamientos. Pero desde luego, no todos son igual de convenientes para nuestra situación y objetivos personales.

De hecho, una de las características más valoradas de un buen preparador físico o de un entrenador personal, es saberse adaptar a las necesidades particulares de cada uno de sus clientes. Dar con la combinación perfecta para asegurar un progreso rápido, eficaz y seguro.

Un buen plan de entrenamiento debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Primero y fundamental, debe ser SEGURO. De nada sirve un programa de ejercicios super-eficaces, si voy a lesionarme al tercer día. Toda actividad física conlleva un riesgo que es necesario conocer y valorar en función de las características personales de cada uno.
  • Tiene que ser EFICIENTE. Es decir, debe permitirnos alcanzar nuestros objetivos optimizando el tiempo y el esfuerzo que le dedicamos. Un programa puede ser eficaz pero no eficiente, si nos ayuda a conseguir nuestros objetivos, pero con más tiempo y esfuerzo del necesario.
  • Deber ser MOTIVADOR. Sin la motivación adecuada es muy difícil un compromiso que nos permita llevar a cabo una rutina de ejercicios y perseverar en su cumplimiento. Desde luego esto no sólo depende del plan de entrenamiento, pero en la medida de lo posible debe tener en cuenta las preferencias de cada cual.
  • Todo esto implica que tiene que ser PERSONALIZADO. Evidentemente no se debe aplicar de manera indiscriminada un mismo plan de entrenamiento a personas con diferente estado de salud, edad, forma física u objetivos.

Sabiendo ya qué es lo que debe caracterizar un buen plan de ejercicios, existen una serie de factores que nos ayudan a diseñarlo y adecuarlo lo más posible a cada persona.

Factores a considerar para saber qué ejercicio me conviene más

Mis objetivos

Perder peso, mejorar la resistencia cardiovascular, tonificar la musculatura, mejorar la movilidad, ganar fuerza muscular, técnica deportiva… o todo ello a la vez. Es muy importante saber hacia donde queremos ir para coger el camino más adecuado ya que, aunque muchas veces puede aplicarse aquello de que “Todos los caminos conducen a Roma”, lo cierto es que algunos pueden ser mucho más largos y tortuosos. Para cada uno de los objetivos mencionados y para muchos otros, existen técnicas específicas entre las que escoger y combinar adecuadamente.

Mi forma física de partida

Conocer la forma física inicial antes de comenzar un programa de entrenamiento es vital para adaptarlo convenientemente. Pero la forma física es en realidad más difícil de medir de lo que parece ya que existen varios factores que la definen y condicionan. A tal punto que se puede contar con la resistencia cardiovascular de un campeón, y al mismo tiempo un desarrollo muscular del tronco superior y brazos muy por debajo de la media.

Una rutina de ejercicios bien planteada desde un punto de vista de la salud, procurará corregir este tipo de desequilibrios así como encontrar el delicado equilibrio para definir tanto la intensidad como el volumen de los entrenamientos y, de este modo evitar lesiones maximizando los resultados. Para ello, existen diversos test que nos ayudarán a conocer exactamente nuestro punto de partida.

Mi edad y estado de salud

Niños, adolescentes, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad tienen diferentes características que hacen más recomendables unos ejercicios frente a otros. Si bien es cierto que existen muchos prejuicios a este respecto y numerosos estudios están demostrando que lo que tradicionalmente se venía aceptando como más correcto, seguramente no lo sea tanto. Me refiero, por ejemplo, al entrenamiento con pesas en la tercera edad, que está arrojando unos resultados formidables (cuando se realiza con las precauciones necesarias) para dotar a personas de avanzada edad de mayor autonomía física.

Conocer el estado de salud es fundamental. En el caso de presencia de enfermedades crónicas y personas bajo medicación, necesitaremos consultar con un médico antes de comenzar un plan de entrenamiento exigente.

Mis preferencias personales

A veces el camino más largo puede ser el más adecuado, si se trata del que más nos gusta. Sin perder de vista los objetivos marcados, siempre hay margen para las preferencias personales y éste puede ser el factor clave para que la adherencia a un plan de ejercicios se cumpla a medio y largo plazo.

Así es cómo podemos llegar a determinar que ejercicio me conviene más.

Por último, quisiera recordar que una alimentación y un descanso adecuados son fundamentales para el éxito de nuestro entrenamiento. Si queremos sacar todo el partido a nuestro esfuerzo convirtiéndonos en la mejor versión de nosotros mismos, cuida cada aspecto de tu estilo de vida. Quizá no tengas los mejores genes, pero tendrás un cuerpo mucho más sano y atractivo en el que te sentirás estupendamente. Al menos la mayor parte del tiempo 🙂

Imagen Grupo de personas haciendo ejercicio de Shutterstock

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