Cómo saber si vives en una casa sana

En la entrada de hoy, conoceremos de la mano de Jade, autora de un blog cuyo lema es “Construye una casa eficiente, sana y natural”, cómo es una casa sana y qué podemos hacer para mejorar la salud de la nuestra y con ello, nuestro propio bienestar.

Jade es arquitecta y apasionada de la alimentación macrobiótica. Junto a su equipo, Jade trabaja en proyectos de bio-construcción, una súper especialización de la arquitectura ecológica que tiene en cuenta tanto la sostenibilidad de la vivienda como la salud de las personas.

Si quieres saber más sobre ella y estar al día de sus últimos proyectos, puedes visitar su blog Construir una casa ecológica.

Casa sana, arquitectura ecológica

Jade

¿Cuáles son las características de una casa eficiente, sana y natural?

Justamente ésto es algo de lo que siempre hablo en muchos de mis artículos.

Para entenderlo de forma gráfica, te pondré un ejemplo cotidiano. Mi abuela va a comprar cada mañana la verdura al mercado local; esto es ecológico y eficiente porque la verdura es producida en el mismo lugar donde se consume, pero si el payés al que le compra la verdura utiliza fertilizantes y pesticidas en sus cultivos, el producto no va a ser para nada sano.

Para mí, la vivienda ideal es la que consigue funcionar de forma eficiente aprovechando los recursos naturales, pero que además es saludable para las personas y para el medio ambiente.

Hoy en día nos venden la lana de roca como un material aislante “natural” porque proviene de la fundición de rocas, pero para conseguirlo utilizan hornos que funcionan a temperaturas de 1600 grados y que necesitan una gran cantidad de energía para fundir la roca. Además, a la roca líquida se le añade formaldehído, un producto cancerígeno que sirve de unión de las fibras. Esto no es ecológico porque gastamos mucha energía y, además, la materia prima (la roca) no es renovable. Tampoco es un producto sano porque contiene restos de formaldehído muy peligroso para la salud de las personas.

Así, la lana de roca puede ser natural pero no es ni mucho menos ecológica ni sana.

Si analizamos cada uno de los procesos y materiales de construcción de una vivienda nos damos cuenta de que conseguir una vivienda ecológica implica muchas decisiones y procesos muy complejos y que, además ésta sea natural y sana es un reto importante que requiere una gran dedicación a cada proyecto y un cierto nivel de consciencia por parte del arquitecto y del cliente.

¿Cansancio, dolores, alergias, problemas respiratorios… pueden tener su origen en el hecho no vivir en un espacio sano?

Hoy en día la mayoría de nuestras casas tienen un ambiente poco saludable. Aislamientos sintéticos, pinturas plásticas que no permiten a la pared transpirar, cerramientos herméticos y una larga lista de soluciones constructivas y materiales que no transpiran y que no regulan la humedad de forma natural unido a una escasa ventilación convierten nuestras viviendas en espacios herméticos y artificiales.

Esto por supuesto altera los niveles naturales de humedad, temperatura y aire fresco del interior de la vivienda; tenemos acumulación de polvo, moho, hongos y luego todo el tema de la contaminación electromagnética.

Todo esto es imperceptible por las personas y en pequeñas dosis inofensivo; lo que acaba mermando nuestra salud es la exposición prolongada a múltiples factores durante años.

¿Cómo podemos saber si vivimos en una casa sana?

Conseguir una casa sana es complejo ya que hay muchos factores involucrados, desde los materiales de construcción hasta los muebles y cortinas o la forma de ventilar durante el día, es un proceso complejo y que depende del clima del lugar donde vivimos y de la época del año.

En general, podemos empezar revisando paredes y ventanas, descubrir si tenemos condensaciones o humedades; esto suelen ser señales de alarma de que algo no va bien.

Ventilación y humedad en el ambiente

La ventilación y la correcta regulación de la humedad interior también son importantes; podemos comprar un higrómetro casero por ejemplo (hay muchos relojes que miden temperatura y humedad y son muy económicos).

Como referencia, la humedad debe estar entre el 30 y el 50%; por encima de 60% el ambiente es demasiado húmedo y, por lo tanto, un caldo de cultivo para moho y bacterias; por debajo de 30% el ambiente es demasiado seco, es un ambiente propicio a la generación de polvo, nuestros pulmones se resecan y seremos más propicios a desarrollar enfermedades respiratorias. La humedad puede regularse reduciendo la temperatura de la calefacción y ventilando más a menudo.

Pureza del aire

Otro factor a controlar es el CO2. Un medidor de CO2 puede ser algo más caro pero nos permite saber si el aire está viciado. Por lo general, un aire fresco debería estar por debajo de las 700 ppm (partes por millón), lo que es lo mismo que un 0,07% de CO2 por volumen de aire. En una habitación cerrada llena de gente la concentración de CO2 se dispara y evidentemente el exceso CO2 va a ser muy nocivo para nuestro organismo.

Productos de limpieza y cosméticos

Otro factor importante son los productos de limpieza y los productos cosméticos. Existen listas larguísimas de ingredientes nocivos, sobre todo en los productos de cosmética diaria, casi el 100% de los champús y geles del supermercado contienen aluminio, parabenos u otros derivados del petróleo que se absorben a través de la piel.

Estos plásticos son absorbidos y almacenados en la grasa de nuestro cuerpo y son precursores de procesos cancerígenos.

Contaminación electromagnética

También está todo el tema de la contaminación electromagnética, las radiaciones de teléfonos inalámbricos, WIFIs, microondas, móviles y, si además vivimos en una ciudad, no sólo recibimos las radiaciones propias sino también las de los vecinos.

No está comprobado el efecto de la suma de la prolongada exposición a todas estas ondas, pero empiezan a aparecer estudios que relacionan directamente la exposición prolongada a campos electromagnéticos con problemas de salud.

Radiaciones telúricas

En este sentido también hay que tener en cuenta las radiaciones telúricas, que son los campos electromagnéticos naturales de la tierra y que es importante localizar y evitar en nuestras viviendas.

Qué hacer para tener una casa sana como ésta

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En relación a cómo conseguir una casa sana, podéis leer un artículo que publiqué recientemente en mi blog ¿Vives en una casa sana? Los #10 contaminantes del ambiente interior.

Y por último, ya a nivel personal (los que me conocen saben que soy una apasionada de la alimentación ecológica y natural) os recomendaría que también es importante controlar de dónde proviene lo que comemos, comprar productos de temporada sin pesticidas ni fertilizantes es una inversión en salud. Yo he llegado al punto en el que no puedo ir a un supermercado normal, porque no encuentro nada que sea saludable o que no contenga cantidades desproporcionadas de azúcar (otro ingrediente extremadamente cancerígeno y nocivo para la salud) u otros tóxicos.

Has hablado de ventilación y humedad, ¿cómo conseguimos regular estos valores correctamente?

Si bien es cierto que lo primero que hay que tener en cuenta para conseguir un ambiente interior saludable es el lugar donde vivimos y la época del año en la que nos encontramos, un factor decisivo del correcto equilibro entre humedad y temperatura de confort, además de cómo esté construida la vivienda, será la actividad del interior.

Muchas veces las deficiencias y problemas de humedad se deben a hábitos inadecuados; hay muchos hábitos que no son saludables, podríamos hacer una larga lista, pero a modo de ejemplo muchas personas duermen con la calefacción encendida.

El cuerpo necesita curtirse y experimentar diferencias de temperatura, no podemos vivir constantemente en una burbuja de temperatura 25º en casa, en el trabajo y en la escuela. Precisamente para dormir, un aire más frio y con la humedad adecuada (la calefacción reseca el ambiente) nos permite una mejor regeneración celular.

Por la mañana, además, es necesario ventilar la habitación para renovar con aire fresco y eliminar el exceso de CO2 que se acumula en un espacio cerrado; lo mismo cuando hay una habitación repleta de gente como en una clase, en una reunión o en una cena de amigos.

La actividad diaria de una casa también hace variar en gran medida la humedad. Por ejemplo cuando cocinamos hacemos aumentar la humedad en exceso y si nuestras paredes no son de materiales naturales que absorben y regulan humedad de forma natural (por ejemplo, porque están pintadas con pinturas plásticas) vamos a tener condensaciones.

Regular la temperatura y la humedad de nuestro hogar es cuestión de aplicar el conocimiento tradicional; nuestras abuelas subían y bajaban las persianas a lo largo del día en función del sol, abrían ventanas para ventilar cada mañana y cuando cocinaban. Hoy en día, las personas vamos algo más atareados y no tenemos tiempo de controlar constantemente nuestro hogar, pero es importante realizar un mantenimiento básico diario.

Contaminación invisible del hogar

En relación a la contaminación invisible del hogar, has hablado de campos electromagnéticos. Últimamente se está hablando mucho de este tema, ¿en qué medida nos afectan en el interior de nuestro hogar?

La contaminación electromagnética puede ser de dos tipos: natural y artificial.

La contaminación natural es la producida por el subsuelo de la tierra. Tradicionalmente los maestros zahories buscaban agua en el subsuelo para saber dónde excavar un pozo. Hoy sabemos que no es bueno dormir sobre una corriente de agua y la ciencia de los zahories ha evolucionado hacia una disciplina denominada geobiología.

Un geobiólogo es capaz de detectar radiaciones naturales del terreno, ya sea debido a fallas terrestres o a corrientes de agua.

Dormir o descansar varias horas sobre una corriente geomagnética durante un largo periodo de tiempo se ha relacionado con la cronificación de enfermedades.

Personalmente lo he experimentado durmiendo en una cama donde día tras día se me dormían las manos; llamamos al geobiólogo sin darle ninguna información y descubrió que había una corriente debajo de donde yo dormía.

Casa Sana

Por otro lado, está la radiación artificial. Es importante ser consciente de que los aparatos electrónicos de nuestro hogar emiten radiación y tomar medidas para reducirla ya que no están comprobados los efectos a largo plazo sobre las personas.

Hoy en día enfermedades como el cáncer se dice que son debidas a la suma de múltiples factores; además de una predisposición genética, el estrés, la contaminación, vivir en un ambiente poco saludable y una mala alimentación durante muchos años contribuye a la aparición temprana de enfermedades.

Podemos reducir la contaminación electromagnética artificial de nuestro hogar apagando el WIFI por la noche, utilizando teléfonos inalámbricos que sean de tecnología ECO DECT -que emiten sólo radiaciones cuando están en uso-, también reduciendo el uso de microondas y recuperando los cazos y el fuego para calentar alimentos, una opción mucho más saludable.

¿Es tu casa sana o vas a tomar algunas medidas de las expuestas para que lo sea (más)?

Imagen de cabecera: ShutterStock

Comentarios
  1. Jade
  2. herminio
    • Alimentatubienestar

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