Cómo tratar el síndrome del intestino irritable o colon irritable

El síndrome del intestino irritable es un síndrome funcional caracterizado por la alternancia entre estreñimiento y diarreas, dolores y distensión abdominal. La crisis se puede activar debido al estrés o a la ingesta de determinados alimentos como los productos lácteos, los picantes y edulcorantes.

Algunas bebidas, tales como el té, el café y bebidas alcohólicas pueden tener un efecto irritante. La ingesta de medicamentos irritantes para la mucosa intestinal como los comprimidos de hierro y los antibióticos también puede influir.

Un 22% de los españoles padecen de colon irritable, un síndrome bastante frecuente, sobre todo en las mujeres. Suele aparecer antes de los 35 años disminuyendo su frecuencia a los 60 años.

Se produce más en pacientes con otras patologías digestivas funcionales como dispepsia, en mujeres con alteraciones ginecológicas como dismenorrea y en pacientes con alteraciones psiquiátricas.

Síntomas del colon irritable

Los síntomas más característicos son el dolor abdominal y las alteraciones del ritmo intestinal. El dolor es difuso y localizado en el hemiabdomen inferior, puede ser de tipo cólico u opresivo de intensidad leve o moderada acompañado de un deseo urgente de defecar.

También suele haber presencia de moco en las heces, tenesmo rectal o no quedarse satisfecho después de defecar, escapes de heces o incontinencia fecal.

Las alteraciones del ritmo intestinal pueden manifestarse en forma de estreñimiento o diarreas o ambas juntas.

Otros síntomas son la flatulencia, ardores que ascienden a la región central del tórax, sensación de saciedad precoz al comer y digestiones lentas. Se suele acompañar de reglas dolorosas, dificultad al orinar, cansancio y dolor de cabeza.

Hay que considerar también los síntomas psicológicos asociados como ansiedad, depresión y preocupación excesiva por la enfermedad.

Diagnóstico del síndrome del intestino irritable

El diagnóstico se basa en una minuciosa historia clínica junto con una completa exploración física.

Para hacer el diagnóstico de sospecha se deben hacer pruebas complementarias que descarten la existencia de patología orgánica tales como una analítica de sangre, orina y heces, estudios radiológicos normales y de contraste, ecografías abdominales y colonoscopia.

Alimentación adecuada para el colon irritable

Alimentos aconsejados en cuadros de estreñimiento

  • Alimentos ricos en fibra como el pan integral, los cereales integrales tales como el salvado de avena repartiendo unas 3 cucharadas en 3 vasos de zumos de fruta.
  • Frutas: manzanas, peras, dátiles, caqui, papaya y membrillos, que por su alto contenido en pectinas y mucílagos son buenos reguladores del tránsito intestinal.
  • Verduras como las espinacas, fácilmente digeribles y ricas en fibra, y las zanahorias, que son buenas reguladoras intestinales y evitan el estreñimiento.
  • Yogures de tipo bio que aportan bacterias comensales beneficiosas y necesarias para el buen funcionamiento del intestino.
  • Se debe beber más de 2 litros de agua al día; una buena hidratación es indispensable para el correcto funcionamiento del intestino.

Alimentos para el estreñimiento

Alimentos desaconsejados en cuadros de estreñimiento

  • Legumbres, ya que ocasionan flatulencias, debiendo evitarse su consumo frecuente.
  • Salvado de trigo, ya que es una fibra insoluble y genera irritación de la mucosa intestinal.
  • Gluten, que es la proteína que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno; origina flatulencias y diarreas en las personas sensibles.
  • Leche, ya que por su alto contenido en lactosa, resulta difícil de digerir en los adultos y genera intolerancia y flatulencia.
  • Quesos madurados que generan espasmos y flatulencia intestinal, debido a las sustancias irritantes que lo contienen.
  • Carne: su consumo resulta irritante para el intestino y puede desencadenar colon irritable.

Alimentos aconsejados en cuadros de diarreas

  • Arroz blanco hervido con un poco de aceite de oliva.
  • Plátanos, ya que contienen bastante potasio.
  • Zanahorias, manzanas y peras.
  • Leche de soja, avena, arroz o yogures desnatados probiótiocos.

Alimentos desaconsejados en cuadros de diarreas

  • Alimentos ricos en grasas como las carnes, quesos curados, leche entera o fritos que contengan mucha grasa.
  • Alimentos dulces como el chocolate, los pasteles y los bollos porque excitan el peristaltismo intestinal y provocan diarrea.
  • No se deben consumir bebidas alcohólicas, ni refrescos con gas, café, té o coca cola, así como tampoco especias ni conservas porque agravan los síntomas.

Otras medidas para combatir el colon irritable

El ejercicio físico regular normaliza el correcto funcionamiento del colon.

Si se acompaña de trastornos psicológicos se deben dar tratamientos de psicoterapia, yoga (se ha demostrado que cura algunos casos de colon irritable) y sesiones de relajación.

En casos más severos debe aplicarse un tratamiento con fármacos pero siempre controlado por un médico. No es aconsejable automedicarse porque pueden aparecer efectos secundarios perjudiciales para el paciente.

  • Medicamentos anticolinérgicos, tomados media hora antes de comer para evitar los espasmos intestinales.
  • Bisacodilo para el estreñimiento.
  • Loperamida para la diarrea.
  • Antidepresivos tricíclicos que relajan y calman los dolores.
  • Fármacos ansiolíticos que relajan el intestino.

Hidroterapia del colon o hidrocolon

Se trata de una técnica que consiste en efectuar una limpieza profunda del colon con agua filtrada y depurada.

Se efectúa a través de una cánula de doble vía que se introduce en el recto; por una cánula entra agua y por la otra se evacuan las heces sin necesidad de ir al baño.

El personal sanitario que maneja el aparato debe controlar el flujo, la presión, la temperatura y el caudal del aparato.

Se necesitan un mínimo de 3 sesiones para el colon irritable.

Esta terapia mejora la movilidad intestinal porque ablanda y renueva la materia fecal incrustrada en las paredes del colon, favoreciendo la eliminación de las toxinas y bacterias de la pared intestinal que dejarán de pasar a la circulación sanguínea.

Fuentes

Imagen: ShutterStock

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