5 pautas que te ayudan a descansar para combatir el estrés

Descansar convenientemente cada noche es muy importante para sentirte bien y con energía al día siguiente. Descansar para combatir el estrés. No sólo es necesario que descanse tu cuerpo sino también tu mente, que a menudo es la que genera ese estrés que termina afectando a todo el organismo en forma de malestares físicos e incluso enfermedades más graves. El descanso ayuda a mantener una actitud positiva, importante para ser más resistente al estrés.

Es cierto que si tienes un trabajo con turnos cambiantes, o incluso con turnos de noche, te será más complicado establecer unas rutinas en tus horarios de alimentación y descanso, pero aún en esa situación es muy probable que puedas marcarte unas pautas adecuadas a tus horarios que te permitan mantener ciertas rutinas, aunque éstas varíen en función del turno en el que estés.

En el caso de los niños y los adolescentes, el sueño es necesario para el aprendizaje y el desarrollo del cerebro. La falta de sueño y descanso nocturno en los escolares, se asocia a dificultades de aprendizaje, bajo rendimiento académico y otros trastornos psicológicos.

Para un buen descanso nocturno

Dormir no es sinónimo de descansar. Si te levantas cansado por la mañana, puede deberse a carencias nutricionales o a una mala calidad de tu tiempo de descanso nocturno. Tendrás que observar qué es lo que está sucediendo para saber donde poner el remedio.

Siempre hemos oído decir que hay que dormir ocho horas diarias, aunque yo conozco más de una persona que con menos están perfectamente descansadas. Nadie mejor que uno mismo para saber cuántas horas necesita dormir con carácter habitual, y que no tiene porqué llegar a las ocho horas diarias. Entre 5 y 7 horas puede ser más que suficiente.

El horario es importante, tanto la hora de acostarse como la de levantarse. Hacerlo siempre a la misma hora sólo aportará beneficios a tu organismo; ahora bien, no te acuestes si no tienes sueño. En este caso realiza alguna actividad que te relaje (escuchar música relajante o leer un libro, por ejemplo) y acuéstate cuando tengas sueño.

Eso sí, levántate a la misma hora de siempre.

1. Cuida tu alimentación

  • Procura no tomar bebidas energéticas o con estimulantes como cafeína, por lo menos a partir de cierta hora del día.
  • El tabaco y el alcohol disminuyen el oxigeno en el cuerpo y esto no permite un descanso completo.
  • Nada de cenas fuertes y copiosas que hagan la digestión más pesada, ni tampoco te acuestes con hambre.

2. En el dormitorio…

  • La habitación debe ventilarse a diario y tener una temperatura media, ni frío ni calor.
  • La almohada y el colchón son importantes. Elige el colchón que mejor se adapte a tu descanso. Se recomienda cambiarlo cada 10 años. Es necesario ventilarlo y mantenerlo limpio (aspirarlo cada par de semanas).
  • Duerme a oscuras, sin luz. Es necesario para regular el sistema hormonal que induce al estado de relajamiento y somnolencia.
  • Elimina ruidos y evita la contaminación electromagnética y tecnológica en tu lugar de descanso: TV, PCs, móviles cargándose… pueden interferir en tu descanso.
  • Deja las preocupaciones a la puerta del dormitorio: no encontrarás la solución estando cansad@; apárcalas para cuando hayas descansado y tu mente esté más despejada. Si te cuesta, haz ejercicios de respiración lenta y profunda sentad@ en la cama, inhalando y exhalando por la nariz.
  • No utilices el dormitorio para trabajar; es tu lugar de descanso.

Descansar para combatir el estrés

3. Realiza ejercicio físico

  • Intenta realizar algo de ejercicio físico a diario, como un buen paseo al aire libre; esto ayuda a despejar tu mente y a liberar tensiones emocionales y musculares pero ten en cuenta que el ejercicio a última hora del día puede estimularte y tu cuerpo tardará más en relajarse.
  • Deja los ejercicios de relajamiento para última hora del día.

4. No duermas durante el día

  • Nada de largas siestas: hay que evitar compensar las horas de sueño perdidas la noche anterior para lograr establecer una rutina de sueño nocturno.

5. Establece y mantén una rutina a la hora de acostarte

  • Rutinas de higiene (ducha o baño, dientes, etc.)
  • Rutinas de desaceleración mental: realiza alguna actividad que te relaje, escucha música relajante, lee un libro…

¿Descansas cuando duermes? ¿Quieres añadir alguna otra recomendación a la lista de esta entrada?

Imagen Mujer recién levantada por la mañana de Shutterstock

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