Ejercicio saludable, estética y competición

Recientemente tuve la oportunidad de acudir a una serie de charlas sobre entrenamiento crossfit. Allí, mediante una sencilla encuesta a mano alzada, quedó reflejado claramente como una gran mayoría de las personas asistentes, y practicantes de ésta cada vez más popular forma de entrenamiento, declaraban como principal objetivo en su práctica deportiva la consecución de metas de tipo estético.

Efectivamente, es innegable que el ejercicio físico puede transformar notablemente el aspecto de una persona. De hecho, éste es seguramente el único “tratamiento rejuvenecedor” con una mínima base científica, ya que a través de su práctica regular y continuada, muchos de los parámetros cuantitativos a nivel fisiológico pueden revertirse a valores propios de edades juveniles.

Además, junto con una dieta adecuada, el ejercicio supone la otra gran piedra angular en la regulación y mantenimiento de un peso corporal idóneo.

Todos hemos visto cuerpos extraordinariamente esculpidos a base de rigurosos ejercicios de culturismo y es fácil pensar que ésta sea la principal motivación de muchos jóvenes para acercarse al gimnasio e invertir su tiempo y esfuerzo entrenando.

Ejercicio saludable, estética y competición: pautas a tener en cuenta

Por otro lado, la competición deportiva suele ser el objetivo principal de quienes practican deportes. El entrenamiento orientado al éxito deportivo supone un gran aliciente, más aun si cabe en los deportes de equipo donde la victoria es compartida.

Aspectos a considerar para un ejercicio saludable

Por supuesto, la estética así como la competición deportiva son motivaciones dignas de todo el respeto, pero conviene tener en consideración otros aspectos para que no supongan un peligro en lugar de un importante apoyo al mantenimiento de nuestra salud.

1. El ejercicio debe ser equilibrado y variado

Si nos dedicamos únicamente a realizar ejercicios para perder peso o ganar masa muscular con toda seguridad provocaremos desequilibrios que puedan traernos problemas de salud en el medio y largo plazo, o al menos impedirnos disfrutar de todos los beneficios que el ejercicio nos puede brindar. Un equilibrio adecuado entre ejercicios cardiovasculares (correr, nadar, montar en bicicleta…), musculares, esqueléticos y tendinosos (musculación, TRX, pliometría…) y articulares (flexibilidad) nos van a garantizar reducir al máximo la posible aparición de lesiones y un efecto global sobre nuestro cuerpo y nuestra salud.

2. El entrenamiento debe ser progresivo

Para conseguir nuestros objetivos rápidamente podemos vernos tentados de incrementar el volumen e intensidad de nuestro entrenamiento con demasiada velocidad. Esto, más que llevarnos a alcanzar antes nuestras espectativas, nos llevará con toda seguridad a lesiones por sobre-esfuerzo o sobre-entrenamiento. Tenemos que recordar que el ejercicio supone un daño al que nuestro organismo debe adaptarse y necesita tiempo para ello. En lo que a nuestra progresión se refiere, mejor ir despacio que demasiado deprisa.

3. La continuidad es indispensable

Si una vez alcanzado nuestro objetivo de perder unos kilitos o ganar el campeonato, abandonamos la práctica regular del ejercicio, perderemos también rápidamente todos los beneficios asociados que hayamos podido alcanzar desde el punto de vista de la salud. La reversibilidad de las adaptaciones fisiológicas es tanto más rápida cuanto menor haya sido el periodo de tiempo durante el cual hayamos estado entrenando.

Además, si hemos mantenido un entrenamiento regular por largo tiempo y nos vemos obligados a abandonarlo temporalmente por enfermedad o circunstancias de la vida, será mucho más fácil recuperar nuestro estado de forma anterior.

En definitiva, podemos decir que las motivaciones estéticas y competitivas son fantásticas para ponernos en marcha y decidirnos a emplear nuestro esfuerzo y nuestro tiempo en la práctica del ejercicio, pero poniendo un poco de cuidado podremos, además, beneficiarnos de las innumerables ventajas que para nuestra salud puede suponer. Ejercicio saludable, estética y competición no tienen porqué estar reñidos y pueden incluso provocar excelentes sinergias.

Y a ti, ¿qué es lo que más te motiva a la hora de hacer ejercicio? ¿Para ti la salud es el objetivo principal o un beneficio secundario? Estoy deseando leer tu opinión en el hilo de comentarios.

Imágenes: ShutterStock

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