El impacto del consumo de comida basura sobre la salud

La OMS alerta que en el año 2030 más de la mitad de la población mundial será obesa. Se sabe que una de las principales causas del problema es el consumo abundante de comida basura.

Una epidemia de obesidad y sus patologías secundarias como diabetes, enfermedades cardiovasculares, niveles altos de colesterol malo que también pueden predisponer al cáncer y a las enfermedades neurodegenerativas amenaza a la población mundial, sobre todo en los países desarrollados.

La comida basura la componen una serie de alimentos de comida rápida como hamburguesas, perritos calientes, doner kebaks, pizzas, patatas fritas, bolsas de aperitivos (patatas fritas, ganchitos al queso, cortezas de cerdo, etc.), algunas galletas y bollos y refrescos azucarados como colas y refrescos de limón y naranja.

Estos alimentos, que se sirven en restaurantes de comida rápida, algunas pizzerías, máquinas expendedoras de alimentos y algunas tiendas de frutos secos y alimentación, no son nada saludables.

Las razones principales que desaconsejan el consumo de estos alimentos son:

  • sus altos niveles de azúcar (muchas veces oculto),
  • grasas saturadas,
  • sal,
  • aditivos como el glutamato monosódico, un potenciador del sabor, y la tartacrina, un colorante;
  • su ingesta es muy calórica pero escasa de nutrientes.

No debemos dejarnos tentar por los precios económicos y el agradable sabor de estos alimentos, porque su consumo frecuente predispone a la obesidad y a numerosas patologías como diabetes, caries y periodontitis dental, depresiones y crisis de ansiedad, enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, cáncer y enfermedades neurodegenerativas.

También son la principal causa de la obesidad infantil. Debemos seguir una dieta mediterránea saludable siguiendo las recomendaciones de la actual pirámide de la alimentación.

Comida basura vs dieta mediterránea

Alternativas saludables a la comida basura

Las personas que trabajan todo el día deberán cambiar el menú de una hamburguesería o pizzería o restaurante de comida rápida por un menú basado en la dieta mediterránea en un restaurante o llevarse un tupper de comida casera al trabajo, que a la hora de la verdad resulta ser la opción más saludable y económica.

Los refrescos se deben consumir en la variedad zero (sin azúcares añadidos) aunque sus alternativas saludables son la cerveza con o sin alcohol, el vino (no más de 2 copas al día) y, sobre todo, las botellas de agua mineral fresca.

Los zumos de frutas deben ser recién exprimidos o batidos y no envasados porque contienen mucho azúcar oculto.

Los aperitivos se pueden sustituir por frutos secos crudos como nueces, avellanas, almendras, palomitas de maíz de elaboración casera y nunca comprarlos en bolsas saladas (mirar la etiqueta a la hora de elegirlos).

Otra opción son los sándwiches de pan integral con jamón york y queso fresco y las frutas que tantos beneficios aportan a nuestra salud.

Las galletas y los bollos más saludables se venden en herbolarios, en la zona BIO o DIET de algunos supermercados y en panaderías.

Fuentes

Imágenes Comida basura y Máquina expendedora de Shutterstock

Comentarios
  1. Joaquín Alvarez
    • Paloma Perez del Pozo

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