El poder de la mente inconsciente en tu cuerpo y tu salud

Nuestra mente funciona por impulsos eléctricos que se transforman en químicos y afloran hacia todas las partes del cuerpo.

El corazón del cerebro -que es nuestro sistema límbico formado por la amígdala, el hipocampo, el tálamo y otras estructuras-, realmente convierte las emociones de la persona en químicos que van a recorrer todo el cuerpo.

En algunos casos, emociones repetitivas malas como la ira, la rabia, el rencor, la frustración, el enojo, la depresión, la tristeza…generan ciertos tóxicos que invaden el cuerpo, especialmente a la membrana de las células y las hace adictivas a estos químicos.

A través de la membrana de la célula, que es el verdadero cerebro de ésta, estos tóxicos entran al cuerpo interior y posteriormente llegan al ADN celular y ahí es donde esos venenos van a hacer esa preponderancia. Se va a catapultar el proceso para que se dé el fenómeno genético y se genere o aparezca la enfermedad: el cáncer, la diabetes, el asma… sobre todo en las personas que tienen esa predisposición genética.

Sin embargo, si la persona está tomando drogas (las medicinas se llaman drogas) y esa droga está directamente atacando al síntoma y no al origen del problema, los químicos venenosos y tóxicos se siguen produciendo y no va a haber suficiente medicamento inhibidor de ese problema. La persona, al final, va a ser vencida.

Tenemos un poder de auto-curación “verdaderamente gigantesco” fundamentado en nuestra “mente inconsciente”.

Cuando activas la comunicación con el inconsciente para encontrar el origen del porqué estás produciendo estas sustancias químicas nocivas, la probabilidad de suspender el proceso o modificarlo te va a ayudar gradualmente a recobrar la salud.

La OMS reconoce que aproximadamente el 85% de todas las enfermedades son de origen psicosomático, es decir, de origen emocional. Cuando esto se publica y se difunde genera mucha expectación porque… que una organización tan seria, la más importante en el mundo en la salud humana reconozca que el 85% de las enfermedades son degenerativas, es decir, son por desgaste y ese desgaste es mucho más emocional que físico, y solo hay un 15% de enfermedades infecciosas originadas por bacterias, virus y parásitos, da que pensar…

La persona está presentando síntomas físicos, somatizando sus SITUACIONES EMOCIONALES. La parte Psicológica se está convirtiendo en un SÍNTOMA.

Y entonces… ¿cuál es el origen?

Si la OMS dice que el 85% de las enfermedades tienen un origen psicosomático, deberemos trabajar nuestra mente para modificar la condición emocional (psicológica) y consecuentemente activar lo que llamamos el médico interno.

¿Qué es el médico interno?

El médico interno es el sistema de defensas natural que tiene nuestro cuerpo, que ha quedado paralizado, afectado o disminuido a causa de las situaciones emocionales, psicológicas. Por eso ha aparecido el síntoma. De manera que no sólo deberemos atacar directamente a la enfermedad, sino también al FACTOR EMOCIONAL que está generando la enfermedad, que en este caso tiene como origen un factor psicológico. Trabajando nuestra mente podemos eliminar el FACTOR EMOCIONAL que está inhibiendo, deteniendo o limitando al médico interno: al sistema defensivo o sistema inmunológico.

De hecho, esta causa es tan reconocida mundialmente que en estos momentos un Inmunólogo, un médico que hace la especialidad de Inmunología ahora se le pasa a dar el nombre de Neuro-Psico-Inmunología.

El poder de la mente inconsciente en tu salud

Algo que ocurre, verdaderamente interesante, al estar trabajando repetitivamente en casos de diferentes personas con la misma enfermedad o con la misma sintomatología se encuentra que el factor emocional tiene un origen similar o muy parecido.

No significa que estrictamente en todas las personas que padezcan una migraña tienen un problema emocional y el mismo, pero sí se encuentran similitudes. De hecho, existen libros enteros que nos hablan de ciertos patrones emocionales como facilitadores, es decir, que nos predisponen a padecer ciertas enfermedades.

Al disponer de estos registros, es más fácil enfocarse en la salud porque ya sabemos por donde irían los posibles patrones emocionales.

Cuando se analizan los factores genéticos, no es directamente la genética la que origina el problema sino el factor de pre-disposición genética que si se activa va a generar la enfermedad; existen unos receptores previos al gen, que van a llegar y van a hacer esa pre-disposición y ésos son el resultado de la parte EMOCIONAL.

Quiero aclarar que trabajar con nuestra mente NO es una terapéutica médica, es decir no ataca directamente a la enfermedad, no trabaja directamente sobre la enfermedad. SI lo hace, pero de manera indirecta, reactivando los recursos internos de la persona, re-activando nuestro MEDICO INTERNO.

Una de las pioneras de esta unión CUERPO-MENTE en los últimos años ha sido Louise Hay mediante su película y su libro “Tú puedes sanar tu vida“. Ella lo resume así: cambia tus pensamientos y sanarás tu vida… y deja que el médico se ocupe de tu enfermedad.

La mente inconsciente y su influencia en la salud física

En las últimas décadas la medicina ha sido “sintomática”. Por fortuna, esto está cambiando en los últimos años. Efectivamente y desde el punto que manejamos del síntoma, el síntoma es una señal física y la medicina sintomática ataca a la señal.

Actualmente comienza a darse prioridad, importancia a la mente inconsciente, es decir, a la parte de nuestro cerebro responsable de hacer las cosas de las cuales no nos damos cuenta.

Si le preguntas a una persona: ¿Cuántas veces has parpadeado en el último minuto? Hasta ese momento en que toma consciencia de que está parpadeando, lo hace de manera inconsciente. Lo mismo lo hace, por ejemplo, con la respiración…

Pero hay cosas que aunque quisiera hacerlas de manera consciente no se pueden controlar, cómo es el caso del funcionamiento del hígado, el riñón, el corazón, el páncreas, el nivel de digestión, los anticuerpos…

La parte del cerebro que hace las cosas de las que yo no manejo el control es lo que llamamos mente inconsciente.

De modo que esa mente inconsciente es esa parte del cerebro que está haciendo las cosas de las que yo no soy consciente y que representa el 95% del cerebro. Es decir, del 100% de las funciones que hace el cerebro, el 95% son inconscientes.

El hígado, el riñón, el páncreas, intestinos, glándulas, hormonas…todo esto funciona sin que yo tenga acceso a esta parte: ni siquiera sé qué está pasando, pero el cerebro SI.

Como consecuencia, esta parte del cerebro detecta que la persona está teniendo una conducta inadecuada, por ejemplo de estrés, bien porque en el trabajo lo esté sufriendo, bien porque lo padezca en su relación de pareja o bien porque lo sufra en su economía… en fin, por muchísimas circunstancias. Y este estrés está generando químicos, está generando encimas… está generando sustancias tóxicas en el cuerpo.

El binomino mente – cuerpo

Esta máquina llamada CUERPO funciona como cualquier otra máquina, por ejemplo, un automóvil: si enciendes tu auto y le falta aceite en el motor, se enciende un pilotito rojo.

La máquina llamada cuerpo, cuando tiene problemas está generando esos tóxicos, y como en el auto, prende un foquito rojo: ese foquito rojo es el SÍNTOMA.

El síntoma es una señal de que algo anda mal. Igual que en el coche el foquito rojo del aceite no es el problema, porque entonces rompemos el foquito rojo y se acabó el problema. No, es una señal de que le falta aceite.

El síntoma físico en una persona es una señal de que la maquinaria está presentando una problemática (la máquina llamada cuerpo) y entonces el inconsciente que no tiene una voz para decirnos:

  • oye, deja de estar comiendo esto…
  • cambia tus hábitos alimenticios…
  • duerme más que estás durmiendo poco…
  • deja de pelear con tu pareja…
  • deja de pelear con tu jefe…

…porque estás generando tantos TÓXICOS que ya no puedo con tanto VENENO en el CUERPO. Entonces nos manda el foquito rojo, que puede ser una señal de dolor físico, una señal de molestia, la señal que sea.

Cuando acudes al médico que maneja la medicina sintomática, atacas a la señal. Lo mismo que haríamos con el foquito rojo si le diéramos un martillazo. Y decimos “ya no hay problema” mientras al auto le sigue faltando aceite.

Al cuerpo le sigue llegando ese torrente de químicos nocivos por el estrés o por cualquier otra situación que se le presente.

Cuando tomas una medicina sintomática estás matando al mensajero; ya ni siquiera llegaste al mensaje. Si llega el cartero y te dice: Traemos un sobre para ti, y respondes No me gustan las cartas, no la quiero, lo que haces es matar al mensajero que no tiene nada que ver y así, no llegas a recibir el mensaje.

El poder de la mente inconsciente en la salud y la enfermedad

Cuando tomas el medicamento para el dolor, sucede lo mismo: matas al mensajero y el mensaje que era el nivel de estrés por algún motivo como el pelear con tu jefe o con tu pareja, es algo que te está haciendo un daño físico. Hay que modificarlo. No recibiste ese mensaje y entonces la situación continúa y puede aumentar el síntoma.

Así de absurdos estamos en la vida, jugando con los síntomas de nuestro cuerpo, en lugar de analizar cuáles pueden ser las razones por las que aparece el síntoma. La comunicación con la mente es verdaderamente el camino ideal para generar las condiciones más adecuadas para mantener o restaurar la salud.

Trabajar nuestra mente “en apoyo a la medicina”, en apoyo al tratamiento médico sea cual sea nos ayudará exponencialmente a recuperar nuestra salud.

Debemos comenzar a ser conscientes de que si el cuerpo se enferma, la mente se enferma y al revés: si la mente se enferma, el cuerpo también se enferma.

Imágenes: ShutterStock

Comentarios
  1. Carla Campoy
    • Juan Carlos Fernandez Zotes
  2. MARIO ANDRES REYES
    • Juan Carlos Fernández
  3. Floribel
    • Juan Carlos Fernández
  4. Javi

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