Ingredientes de una actitud positiva

Una actitud positiva ante la vida hará que muchas de las circunstancias menos agradables que nos toque vivir sean más llevaderas, mejorará nuestras relaciones con las personas de nuestros entorno e incluso, nuestra salud se verá fortalecida. Recuerda que la negatividad es una de las razones que más debilitan el sistema inmunológico.

Las noticias negativas sobre la crisis que estamos padeciendo, catástrofes naturales y otras penurias están a la orden del día, lo que puede llegar a intoxicarnos si no estamos atentos para impedir que así sea.

¿Se puede aprender a ser positivo? ¿Podemos entrenarnos para adquirir y mantener una actitud positiva? La respuesta es , se puede. Lo primero que necesitas es querer que así sea. Presta atención a no sabotear inconscientemente tu deseo de ser positivo. Tu actitud depende exclusivamente de ti y no de otras personas o sucesos de alrededor.

La alimentación y el ejercicio físico también influyen en nuestro estado de ánimo; cuando estás bajo de ánimo cuesta un poco más ver el lado positivo de la vida, una razón más para cuidar la dieta y mantenerse activo.

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¿Que más puedo hacer para enfrentar el día a día con una actitud positiva?

Agradece

Si te paras a pensar un momento, seguro que hay un montón de cosas en tu vida que agradecer: tienes familia, amigos, mascotas… a los que quieres y que te quieren; tienes salud, libertad, techo, ropa, alimentos cada día, aire que respirar, momentos de risa y alegría…

Valora las pequeñas cosas de la vida; céntrate en lo positivo que hay en tu vida y anota en una hoja todo aquello que puedes agradecer; incluye cada día nuevas opciones, el disfrute de un momento determinado de la jornada, una conversación motivadora, agradable, un encuentro con una persona que hacía tiempo que no veías o el simple hecho de que tras varios días de lluvia ha salido el sol… lo que sea.

Este ejercicio te ayudará a centrarte en la cantidad de cosas positivas que hay en tu vida y te alejará de lo negativo.

Sonríe

La risa contribuye a mejorar el estado de ánimo, así que, sonríe aunque no tengas ganas. Esto permitirá a tu cerebro sintonizar con una frecuencia positiva.

Empieza cada día sonriéndote a ti mismo delante del espejo. Mírate, sonríe y disfrútalo.

Regala tu sonrisa a las personas con las que te encuentres por la calle o cada vez que entres en un lugar. Lo más probable es que te la devuelvan.

Piensa y habla en positivo

Lo que piensas se traduce en tus actos; si tu pensamiento está cargado de un lenguaje positivo, tus actos, tu actitud, también lo estarán.

Párate a analizar qué tipo de pensamientos son los más habituales y anota los que no te ayudan a ser positivo. Haz dos columnas, en una escribe el pensamiento que te bloquea o te impide tener una actitud positiva; en la otra, la frase por la que vas a sustituirla. Por ejemplo:

  • No puedo hacerlo – Lo voy a intentar
  • Todo lo hago mal (absoluto) – Esto me saldrá mejor la próxima vez que lo haga (relativo)
  • No me entiende (el peso recae en el otro) – Tal vez deba explicarme mejor (asumo parte del peso)

Cambia “tengo que hacer esto” por “quiero hacer esto” o “voy a hacer esto en tal momento”, aunque el primero no es exactamente un pensamiento negativo, si puede tener una carga negativa sobre ti; si lo cambias, puedes neutralizar ese efecto.

Prioriza

Si tienes la sensación de que no tienes tiempo para nada, de que no tienes tiempo para ti mismo, reflexiona sobre qué cosas son las que llenan todo tu tiempo. ¿Cuáles son las verdaderamente importantes? ¿Cuáles las necesarias? ¿De cuáles podrías prescindir?

Coge papel y boli y anótalas todas. Después, establece las que son prioritarias para ti; probablemente se encontrarán en tu lista de importantes y/o necesarias. Elimina lo superfluo y obtendrás tiempo a cambio, tiempo que te permitirá vivir más relajadamente o que podrás dedicar a eso que te importa y te hace más feliz.

Enfócate en lo que te hace feliz, en lo que te gusta, en el presente… Todos tenemos que realizar algunas actividades o tareas que nos gustan menos en nuestro día a día. No se trata de eludirlas, se trata de asumirlas y centrarse más en disfrutar de lo que nos gusta.

Simplifica, céntrate en la solución

Cada vez que te encuentres con un “problema”, no te centres en él sino en qué soluciones o alternativas están en tu mano para resolver o afrontar esa circunstancia que te impide sentirte bien contigo mismo o en una situación determinada.

Siempre hay algo que puedes hacer, no te regodees en el problema. Si te centras en buscar soluciones, estarás dando un paso hacia una actitud positiva. Si no sabes por donde salir, empieza por pensar qué parte de responsabilidad tienes tú en esa situación. Responsabilidad, no culpa. Ya tienes un hilo del que tirar.

Si has cometido un error o hay algo que podías haber hecho mejor, asúmelo cuanto antes; busca el lado positivo de la situación y saca partido: aprende de tus errores, eso te fortalece.

Cita Actitud Positiva

Todos pasamos por momentos más o menos difíciles en nuestra vida, pero si tienes una actitud positiva, si tienes el hábito de buscar el lado positivo de las cosas, esos momentos se superan más rápido y se llevan mucho mejor.

¿Qué otros ingredientes añadirías tú?

Más información:

Imagen de Mujer con una actitus positiva de Shutterstock

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