Melón y sandía, frutas para el verano

Melón y sandía son frutas propias de esta época del año, ideales para evitar la deshidratación dado su alto contenido en agua.

Propiedades del melón

Es una fruta cuya composición nutritiva es agua en un 90%, contiene hidratos de carbono y es muy rica en potasio, fósforo, calcio, magnesio y vitaminas A, C y B si bien es baja en sodio.

El melón es rico en vitamina A en forma de betacarotenos, potentes antioxidantes que:

  • protegen la piel; ésta sufre muchas agresiones por exceso de radiación solar, el ambiente reseco de la playa o la falta de humedad. Su consumo ayuda a conservar la piel en buen estado y a lucir un cabello bonito;
  • benefician la vista y evitan la ceguera nocturna;
  • retrasan el envejecimiento y previenen cardiopatías, cáncer, etc.

También incluye vitamina C que interviene en la cicatrización de heridas, regeneración de quemaduras, traumatismos, huesos rotos, distensiones musculares y cirugía. Refuerza las defensas del organismo.

Contiene, además, vitaminas del grupo B, entre ellas la piridoxina que colabora en la regulación del metabolismo de hidratos de carbono, lípidos y proteínas y, además, regula el sistema nervioso. La falta de esta vitamina desencadena nerviosismo y falta de sueño.

Su abundancia en potasio colabora en la eliminación de líquidos corporales y es antihipertensivo.

Facilita el buen funcionamiento de los sistemas nervioso, cardiovascular y de la formación de huesos debido a la acción del magnesio.

Interviene en la generación de huesos y dientes y potencia la memoria y el rendimiento intelectual gracias a la acción del calcio y fósforo.

Por sus escasas calorías esta fruta se indica en dietas de adelgazamiento.

Propiedades nutricionales del melón

Propiedades de la sandía

Es una fruta rica en licopeno, sustancia antioxidante que colorea de rojo la sandía. Es rica en agua, hidratos de carbono, vitaminas A, C y del complejo B y sales minerales abundantes como el potasio, si bien es muy escasa en sodio, fósforo, magnesio y calcio.

El licopeno y los betacarotenos de la sandía la otorgan propiedades antioxidantes que retrasan el envejecimiento e impiden la aparición de cáncer, cardiopatías y enfermedades crónico-degenerativas.

Su riqueza en vitamina C estimula la formación de colágeno que cicatriza heridas, repara roturas óseas y musculares de los traumatismos e intervenciones quirúrgicas.

Por su contenido en agua, la sandía evita la deshidratación y calma la sed: elimina mediante las diuresis las toxinas del cuerpo, los contaminantes exteriores perjudiciales y resulta beneficioso para tratar las artritis y la gota.

Gracias a su abundancia en vitamina B, mejora el funcionamiento del sistema nervioso, el ritmo de sueño y el rendimiento intelectual; contiene niacina o vitamina B3 que desciende los niveles de colesterol, protege el corazón y ayuda a mantener la piel en buen estado.

Esta fruta también está indicada en regímenes de adelgazamiento por su bajo contenido en calorías.

Propiedades nutricionales de la sandía Infografía

Melón y sandía, ¿las consumes con frecuencia en verano?

Fuentes

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