Misofonía, el Síndrome de Sensibilidad Selectiva al Sonido

Es probable que ni aun padeciendo este síndrome, hayas oído antes hablar de la misofonía, cuyo significado literal es odio al sonido. En este artículo encontrarás información sobre este trastorno aun poco conocido, qué es, cómo se sienten quienes lo padecen o qué puedes hacer si eres tú quien lo sufre.

La misofonía, del griego, misos, aversión, y foné, sonido, es una sensibilidad selectiva al sonido, un trastorno que consiste en la falta de tolerancia a los sonidos cotidianos. También se conoce como Síndrome de Sensibilidad Selectiva al Sonido (SSSS o 4S).

Es una enfermedad neurológica en la que determinados sonidos causan ansiedad, pánico o ira, una respuesta de una intensidad desproporcionada del sistema nervioso autónomo y el sistema límbico a ciertos sonidos “normales”, con una hiperactivación anormal del sistema auditivo.

Misofonía, la angustia al oír ciertos sonidos

Los sonidos que actúan como disparadores de una fuerte reactividad ansiosa pueden ser sonidos que produce el cuerpo de otras personas, como comer, sorber, toser, masticar o también sonidos producidos al utilizar ciertos objetos, sonidos que pueden desencadenar ansiedad y conductas agresivas en el afectado por resultar martilleante en su cerebro.

No a todas las personas afectadas por este trastorno les afectan los mismos ruidos o sonidos. De ahí que se trate de una sensibilidad selectiva, ya que cada cual tiene sus propios “sonidos tortura”.

Sonidos y ruidos que desencadenan el malestar de los afectados

  • Ruidos de la boca en general (el más generalizado)
  • Mascar chicle
  • Morder el tenedor al comer
  • Sorber la sopa
  • Succionar el aire entre los dientes y la lengua para sacar restos de comida
  • El crujir al comer patatas fritas de bolsa (o similares)
  • El ruido de tragar comida
  • El sonido al morder y pelar pipas de girasol
  • Silbidos
  • Bostezos continuos
  • Suspiros continuados
  • Hacer gargaras
  • Los besos ruidosos, incluso en series o películas
  • Ruidos de la nariz
  • Respiración fuerte (o no tan fuerte)
  • El teclado del ordenador
  • Sacar pastillas de los blíster de medicamentos
  • El goteo de un grifo
  • El tic tic constante de un bolígrafo
  • El tic tac de algunos relojes
  • Tics de las personas como mover la pierna repetitivamente mientras están sentados o pequeños toques en la mesa con el dedo…

Si padeces este síndrome, te invito a dejar en los comentarios los ruidos que a ti te afectan para ir añadiéndolos a esta lista.

La situación de ruido provoca en el afectado una serie de emociones tales como ira, ansiedad o enfado y puede llegar a desembocar en conductas de evitación, agresividad e incluso pánico.

La situación se torna tan sumamente angustiosa para quien padece de misofonía que, ante un estímulo, puede llegar a un estado de angustia y agresividad tan grande que puede gritar a quien esté generando ese sonido aún a sabiendas de que el problema lo tiene él o ella.

Y, además, no sólo sufre por la tortura que le supone tener que escuchar esos sonidos martirizantes sino que, con frecuencia, además siente vergüenza para explicar lo que le sucede e, incluso, culpa por saber que el trauma, el problema está en él y no en quien está emitiendo el sonido.

Te recomiendo que veas este vídeo, uno de los pocos que hay en español, sobre la misofonía.

Escala de evaluación de la gravedad de los síntomas de la Misofonía

Esta escala es una traducción de la escala original publicada en inglés aquí.

Escala de evaluación de la gravedad de los síntomas de la Misofonía

Qué puedes hacer si sufres Misofonía

Cómo ya he mencionado antes, actualmente no existe tratamiento específico ni cura para el Síndrome de Sensibilidad Selectiva al Sonido o Misofonia.

En las webs misophonia.com y misophonia-uk.org hay una lista con algunas terapias y estrategias para afrontar el síndrome, pero únicamente están expuestas a modo informativo y sin garantía alguna sobre su eficacia, ya que aunque hayan sido de ayuda para algunos pacientes, no han tenido éxito con todos los que sufren este síndrome.

  • Terapia cognitivo-conductual
  • Terapia de recapacitación del tinnitus o TRT
  • Neurofeedback EEG
  • Hipnosis psicoterapéutica

No obstante, los afectados han ido desarrollando diversas estrategias para afrontar las diferentes situaciones de su vida cotidiana, lo que incluye en muchas ocasiones la propia exclusión de la vida social.

He aquí algunas estrategias que puedes seguir en función de tu situación. Y, te invito a dejar en los comentarios las estrategias que a ti te funcionan para ir añadiéndolos a esta lista:

  • Asumir que padeces este trastorno y no sentirte culpable por ello. Fundamental.
  • Hablar con la persona que hace ese ruido y pedirle que deje de hacerlo: esto puede servir en algunos casos, por ejemplo, un compañero de trabajo con el hábito de silbar. Explicarle la situación y pedirle que deje de hacerlo en tu presencia puede funcionar.
  • Ponerte tapones en los oídos cuando vas a comer con personas que sabes que hacen ruido al comer.
  • Evitar las situaciones o personas que sabes con certeza que son una fuente de malestar para ti.
  • Comer sólo 🙁
  • Encender la tele, la radio o poner música para tener otros sonidos de fondo que puedan enmascarar el que te está afectando.
  • Utilizar auriculares para escuchar música.
  • No mirar a las personas que están generando el sonido que te afecta para evitar estar alerta y en tensión constante.
  • Intentar estar relajado y descansado para minimizar el efecto de los ruidos y aumentar la tolerancia a estos.

Si padeces este síndrome, te invito a dejar en los comentarios las estrategias que a ti te funcionan para ir añadiéndolos a esta lista.

Así se sienten las personas que padecen misofonía

He recogido algunas frases de comentarios en algunos foros de las páginas enlazadas abajo en las fuentes de este artículo, con el fin de acercar a todos aquellos que tienen la suerte de no padecer misofonía el sentir de quienes sí tienen esa desgracia.

Me pongo muy nerviosa, irritada, angustiada y furiosa, hasta tal punto de querer hacerle daño a la persona que está haciendo el ruido.

Es una sensación terrible, siento ansiedad en esos momentos y ganas de gritarle a la gente que se calle, pero entiendo que no es su culpa, así que no lo hago.

Trabajo cara al público y rabio mucho cuando alguien mastica chicle tanto, que, o me voy o me pongo a llorar y así con infinidad de ruidos.

Me es muy difícil comer con gente que hace demasiado ruido al masticar, sorber o los que mascan chicle de manera escandalosa.

A mí sobre todo me vuelven loca las personas que hacen cualquier mínimo ruido al comer y sobre todo el ruido de los cubiertos y de la loza en general… no soporto que den vueltas al café ni que choquen los cubiertos con el plato. Parece que me va a explotar la cabeza… me entra ansiedad y no sé qué hacer.

Yo padezco ese problema y no sabía que existía realmente nadie lo entiende y es muy difícil yo he llegado a golpear cuando mastican con mucho ruido, inclusive hace mucho deje de ir a un cine ya que me afecta mucho el ruido de las palomitas.

A mí me costó el divorcio… Es una pesadilla.

Las comidas según quien esté a mi lado me son tortuosas.

Ir en cualquier medio de transporte me desquicia por completo, y si no llevo tapones o música con cascos, me pongo tremendamente nerviosa y con ira.

La misofonía es un trastorno poco conocido, incluso para muchos que lo padecen, que sienten que ellos son raros o están “locos” sin saber que se trata de un síndrome con nombre propio desde el año 2000.

¿Sufres misofonía en silencio?

Aquí tienes un espacio para dejar tu comentario, ayudarnos a ampliar la lista de ruidos torturadores y la de estrategias para afrontar el día a día. ¡Mucho ánimo! ¡No estás sólo!

 

Fuentes y más información

Imagen de Shutterstock Mujer tapándose los oídos

Comentarios
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