¿Sabías que premiarse con comida no alimenta tu bienestar?

Si tienes un perro en casa seguro que sueles premiar sus comportamientos con algún alimento a modo de refuerzo. Incluso si tienes niños en tu entorno es probable que los premies o veas que se les premia con golosinas, chocolatinas, galletas y similar en muchas ocasiones. Te voy a contar a continuación porqué no debe premiarse con comida a los niños, ni tampoco a nosotros mismos, tanto si el premio consiste en golosinas o como si se trata de piezas de fruta.

Probablemente hayas oído nombrar a Pavlov en alguna ocasión. Pavlov fue un fisiólogo ruso, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en el año 1904.

Llevó a cabo muchos experimentos, siendo los más famosos los que realizó con perros llegando a demostrar la existencia de reflejos condicionados y no condicionados en estos animales. Estos experimentos han tenido una gran influencia en el desarrollo de las teorías psicológicas conductistas.

Conforme a su teoría del condicionamiento clásico, podemos aprender a responder de manera involuntaria a estímulos a los que hasta ahora no respondíamos. Para ello, será necesario emplear el refuerzo.

A estas alturas, tal vez te preguntes qué tiene que ver todo esto con premiarse con comida. Te lo explico.

Si cada vez que te sientes mal, porque te haya sucedido algo que te ha afectado por ejemplo, piensas (y lo haces), “me voy a compensar tomando chocolate, unas galletas o lo que sea“, o al contrario, si algo te ha salido fenomenal y te premias comiendo, ¿qué crees que estás haciendo?

Si este comportamiento es habitual, probablemente ya hayas asociado dentro de ti algunos sentimientos o emociones a comer lo que sea que comas en esos casos. Esa asociación te lleva a comer para sentirte mejor lo cuál es una respuesta emocional o psicológica automática.

Tal vez hayas recibido compensaciones con comida desde tu infancia, o tal vez estés premiando a tus niños con ese bollo que tanto les gusta o con una merienda especial en una cadena de hamburguesas. Si es así, se termina produciendo una asociación entre sentirse bien > premio = comida o sentirse mal > consuelo = comida.

Cómo en ambos casos se obtiene el placer que se busca, a base de repetir este sistema de recompensa la situación comenzará a producirse de manera involuntaria en el futuro. Estímulo y respuesta ya están asociados. Puede incluso que lo estés haciendo y ni siquiera seas consciente de ello.

La comida no debe ser nunca una recompensa o consuelo para las personas

Ningún alimento debe serlo, ni los saludables. Debemos disfrutar de la comida sí, pero en su momento, en las horas de comer. Convertirla en un premio o consuelo puede llevarte a comer a todas horas y si te fijas, normalmente lo que comemos en estos casos suelen ser bombas calóricas con escasos nutrientes. Consecuencia: obesidad y enfermedades asociadas.

Premiarse con comida no alimenta tu bienestar

¿Qué tal si buscamos otras alternativas para recompensar los comportamientos de los niños o los propios?

Planea algo que te guste hacer y que normalmente no haces y prémiate disfrutando de ello el fin de semana; reserva un poco de tu tiempo para dedicárselo a los niños y realiza alguna actividad con ellos como premio por su buen comportamiento.

No a todas las personas nos motivan las mismas actividades, seguro que pensando un poco encuentras más de una manera de premiarte a ti o a tus niños que no sea a base de comida. ¿Quieres compartirlo conmigo y los lectores dejando un comentario?

Como dice Daniel Serrano, autor de la entrada ¿Qué lugar ocupa la comida en nuestras vidas? Piensa que la comida es un acompañamiento en tu vida, no el plato principal.

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