Tus derechos asertivos

Tus derechos asertivos pueden reunirse en un derecho principal: el derecho a ser tú en última instancia quien juzga todo lo que eres y todo lo que haces.

El modo en que nos relacionamos con las personas de nuestro entorno puede influir mucho en nuestro propio bienestar. Imagina que tengas que relacionarte a diario con una persona que pretende manipular y controlar todo lo que sucede a su alrededor incluyéndote a ti. Es tremendo si no sabes cómo defender tus derechos o peor aún, si ni siquiera eres consciente de ellos.

Se dice que las personas nos comunicamos de tres formas diferentes:

  1. De forma asertiva: las personas asertivas expresan sus deseos, sentimientos, pensamientos, intereses… sin culpa pero con responsabilidad, mostrando respeto por las demás personas y por sí mismas.
  2. De forma pasiva: se trata de personas que constantemente se están disculpando o justificando, con sentimientos de inferioridad y baja autoestima, que no saben decir que no, incapaces de defender sus intereses, de expresar sus deseos y opiniones… caldo de cultivo de males como depresión, ansiedad…
  3. De forma agresiva: este tipo de comunicación es propia de personas que avasallan a los demás mostrando una absoluta falta de respeto por los derechos de las personas con las que se relacionan, humillando, infravalorando… y no sólo en la comunicación verbal.

Puedes ampliar información sobre estas tres formas de comunicarnos y relacionarnos en este artículo dedicado a la asertividad.

Hoy me quiero centrar en los derechos asertivos que recoge Manuel J. Smith en su libro “Cuando digo no, me siento culpable”. Conocerlos y ser consciente de ellos es un paso hacia la asertividad, pero no sólo para defender tus propios derechos, sino también para respetar que el otro tiene también esos derechos.


De nada sirve defender tus derechos asertivos si no eres capaz de entender que el resto de personas con las que te relacionas también los tienen: familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, jefes, subordinados, clientes…

Tus derechos asertivos

 

Derecho Asertivo núm. 1

Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.

Derecho Asertivo núm. 2

Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.

Si constantemente estás justificando tu comportamiento, es muy probable que estés buscando la aprobación de los demás. ¿Realmente la necesitas para sentirte bien? A los demás puede gustarles o no tus decisiones, tienen derecho a ello, pero en una relación de igualdad, no tienen porqué aprobarlas.

Derecho Asertivo núm. 3

Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.

Cada persona es responsable de sí misma y de su propio bienestar; tú eres responsable de tu propia vida, no de la vida de los demás; si no eres consciente de este derecho, puedes ser fácilmente manipulado por personas de tu entorno, cargando sobre ti una responsabilidad que no te corresponde.

Derecho Asertivo núm. 4

Tenemos derecho a cambiar de parecer.

Las personas evolucionamos, crecemos… tenemos derecho a ser flexibles con nosotros mismos no sólo con los demás. La rigidez a las que se someten algunas personas les lleva a vivir en una tensión constante que desemboca en problemas de salud física y mental y en infelicidad.

Derecho Asertivo núm. 5

Tenemos derecho a cometer errores… y a ser responsables de ellos.

Equivocarse es humano, de los errores se puede aprender, ¿porqué martirizarse por ello? Si te equivocas, asumes tu responsabilidad y sigues adelante, sin culpabilidad.

Derecho Asertivo núm. 6

Tenemos derecho a decir “No lo sé”.

No te sientas mal por no saber algo que otros consideran que debes saber. Si no lo sabes, no lo sabes y punto y si tú consideras que deberías saberlo, no te preocupes, ocúpate de ello.

Derecho Asertivo núm. 7

Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos.

Tienes derecho a decidir si aceptas la buena voluntad de otros hacia ti o no; que otra persona quiera ayudarte o te de un consejo, no implica que tengas que aceptarlo. Tienes derecho a decir que no, tienes derecho a no seguir ese consejo, a no aceptar esa ayuda. E igualmente, las personas a las que pretendas ayudar con tu buena voluntad tienen derecho a elegir libremente si aceptarla o no.

Derecho Asertivo núm. 8

Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.

Las emociones y los sentimientos no siempre entienden de lógicas y razonamientos. Si te ciñes a que todo encaje de manera lógica es muy probable que en muchas ocasiones te estés perdiendo lo que hay fuera de los límites de ésta.

Derecho Asertivo núm. 9

Tenemos derecho a decir “No lo entiendo”.

Hay personas que pretenden que comprendas lo que quieren sin pedirlo directa y claramente empleando para ello indirectas, alusiones, silencios, miradas… No tienes porqué entender lo que esperan de ti; su comunicación, su “petición” no es asertiva sino manipulativa.

Estás en tu derecho a no entender todo a la primera, tienes derecho a decir “no lo entiendo, explícamelo” y a no sentirte mal ni inferior por ello.

Derecho Asertivo núm. 10

Tenemos derecho a decir: “No me importa”.

Tienes derecho a no ser perfecto y a que esto no te importe, y evitar así ser manipulado pretendiendo que te sientas mal por haber hecho algo de manera incorrecta desde el punto de vista de otra persona y por no aspirar a perfeccionarlo, cuando el hecho en cuestión no es importante para ti.

Tienes derecho a que no te importe lo que otros piensen de ti.

Estos son los 10 derechos asertivos según Smith, pero hay autores que mencionan algunos más, como los 22 derechos asertivos que puedes leer pinchando en el enlace.

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Si defiendes tus derechos y asumes tu responsabilidad será más difícil que otras personas te manipulen o que tú las manipules a ellas, manipulación que puede producirse de manera inconsciente como parte de un modo de actuar aprendido y ejercido durante mucho tiempo.

La asertividad se puede aprender con un poco de entrenamiento. La semana que viene te contaré algunas técnicas asertivas que puedes utilizar en tu día a día.

¿Tienes claro en qué grupo de las tres formas de relación te encuentras? ¿Sueles defender tus derechos asertivos?

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