Cómo mantener tu bienestar emocional en momentos difíciles

Cómo mantener tu bienestar emocional en momentos difíciles

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La vida no siempre es tranquila. Todos enfrentamos etapas de caos, pérdida, incertidumbre o cambios inesperados que nos desestabilizan. En estos momentos, mantener tu bienestar emocional no significa “estar bien” todo el tiempo, sino aprender a mantenerse firme y cuidar tus emociones de la mejor manera posible. Aprender a acompañarte a ti mismo, reconocer tus emociones y utilizar herramientas prácticas es clave para atravesar la dificultad con resiliencia y equilibrio.

Comprender lo que sientes

El primer paso para mantener tu bienestar emocional es reconocer y nombrar lo que sientes. A veces queremos negar el dolor, la tristeza, la ansiedad o la frustración, pero hacer esto puede generar más tensión interna. Al permitirte sentir, empiezas a tomar conciencia de tus emociones y a observarlas sin juzgarte.

  • Pregúntate: ¿Qué emoción estoy sintiendo ahora?
  • Etiquétala con palabras: tristeza, miedo, frustración, confusión…
  • Reconoce que todas las emociones tienen un propósito: informarte sobre lo que necesitas o valoras.
  • Trata de escribir en un diario cómo te sientes durante 5 minutos al día. Nombrar tus emociones fortalece tu capacidad de mantenerte emocionalmente.

Primeros auxilios para mantener tu bienestar emocional

Así como tenemos un botiquín para cortes o quemaduras, necesitamos herramientas para gestionar las heridas emocionales que nos pueden abrumar. No se trata de resolver un problema de raíz, sino de actuar de inmediato para calmarte, prevenir un daño mayor y darte el espacio para respirar.

¿Qué son los primeros auxilios emocionales?

Son un conjunto de técnicas y estrategias simples que puedes aplicar en momentos de alta tensión, estrés, ansiedad o dolor emocional repentino. Su objetivo es estabilizarte, evitar que la situación te desborde y recuperar el control sobre tus emociones.

Piensa en ellos como un ancla en medio de la tormenta. Te ayudan a no ser arrastrado por una emoción intensa y a mantenerte firme en el presente.

Tu botiquín de primeros auxilios emocionales

No necesitas nada especial, solo un par de minutos y la disposición de escucharte. Aquí tienes algunas técnicas que puedes usar en cualquier momento. Estas técnicas no eliminan el dolor, pero te dan un espacio seguro para mantener tu bienestar emocional y reaccionar con mayor claridad.

Conéctate con tu respiración

Esta es la herramienta más poderosa. Cuando la ansiedad ataca, nuestra respiración se acelera y se vuelve superficial.

Detente y respira profundamente: inhala por la nariz, cuenta hasta 4, mantén el aire 2 segundos, y exhala lentamente por la boca, contando hasta 6.

Repite esto varias veces. Concentrarte en la respiración te ancla al presente y calma tu sistema nervioso.

Respiración para relajarse

Identifica y nombra la emoción

Muchas veces, el simple hecho de reconocer lo que sientes te quita un gran peso de encima.

Si te sientes abrumada/o, tómate un momento para preguntarte: «¿Qué estoy sintiendo ahora mismo?». Puedes decir en voz alta o para ti: «Siento frustración», «Siento tristeza», «Siento ansiedad». Nombra la emoción sin juzgarla. Es solo una emoción, no te define.

Usa los 5 sentidos

Esta es una técnica de anclaje muy efectiva. Te ayuda a dejar de lado los pensamientos rumiantes y a volver a la realidad.

Nombra 5 cosas que puedes ver, 4 que puedes sentir, 3 que puedes oír, 2 que puedes oler y 1 que puedes saborear.

Por ejemplo: «Veo la lámpara, el teclado, el libro, la ventana, mi taza…». Esto redirige tu atención al entorno físico y reduce la intensidad de la emoción.

Date un momento para el autocuidado inmediato

Haz algo que te dé paz, aunque sea durante un minuto. Puede ser estirar los brazos, lavarte la cara con agua fría, escuchar una canción que te guste, o salir a la calle a que te dé el aire.

Un pequeño acto de cuidado puede ser suficiente para cambiar la dinámica de un momento.

¿Cuándo usar estos primeros auxilios emocionales?

  • Cuando recibas una noticia estresante.
  • Antes de una reunión importante que te ponga nervioso.
  • Después de una discusión con un ser querido.
  • En medio de un ataque de ansiedad.
  • Cuando te sientas emocionalmente agotado y sin energía.

Ten en cuenta que los primeros auxilios emocionales son un inicio, no la solución. Si te sientes abrumada/o con frecuencia, es importante buscar ayuda profesional. Pero saber que tienes estas herramientas te da la confianza para manejar los momentos difíciles y cuidar de tu bienestar.

Cultivar la resiliencia emocional

Cultivar la resiliencia emocional es uno de los superpoderes más importantes que podemos desarrollar para navegar por los altibajos de la vida. No se trata de ser invencible o de no sentir dolor, sino de tener la capacidad de recuperarse, adaptarse y seguir adelante frente a la adversidad.

¿Qué es la resiliencia emocional?

Plan de emergencia anti antojos emocionales

Es la habilidad para gestionar el estrés, la frustración y la tristeza de manera constructiva. Las personas resilientes no evitan los problemas; los enfrentan. Reconocen sus emociones, aprenden de las experiencias difíciles y salen fortalecidas de ellas. Es como un árbol que se dobla con el viento, pero no se rompe y regresa a su posición original cuando la tormenta pasa.

La buena noticia es que la resiliencia no es un rasgo innato; es una habilidad que se puede aprender y fortalecer a lo largo de la vida.

Cómo cultivar tu resiliencia emocional

Aquí tienes algunas estrategias prácticas que puedes incorporar en tu día a día para fortalecer tu mente y tu espíritu:

Fomenta tu red de apoyo

La conexión social es la base de la resiliencia. No tienes que afrontar tus problemas en soledad. Apóyate en amistades, familiares o grupos de apoyo. Compartir tus sentimientos con alguien de confianza no solo alivia la carga, sino que también te da nuevas perspectivas y te recuerda que no estás sola/o.

Adopta una mentalidad de crecimiento

En lugar de ver los fracasos como un callejón sin salida, míralos como oportunidades de aprendizaje. Pregúntate: «¿Qué puedo aprender de esto?» o «¿Cómo me hará esta experiencia más fuerte?». Una mentalidad de crecimiento te permite ver los desafíos como escalones en tu camino, no como obstáculos insuperables.

Practica la aceptación

Aceptar que el dolor, la pérdida y la frustración son partes inevitables de la vida es el primer paso para gestionarlos. No luches contra tus emociones; en su lugar, reconócelas sin juzgarlas. La aceptación no significa resignación, significa reconocer la realidad y liberar la energía que gastas en negarla.

Cuida tu bienestar físico

La conexión entre el cuerpo y la mente es innegable. El ejercicio regular, una buena alimentación y un sueño reparador son fundamentales para tener la energía y la claridad mental necesarias para enfrentar los desafíos. Cuando tu cuerpo está fuerte, tu mente lo estará también.

Establece metas pequeñas y alcanzables

En momentos de crisis, las metas a largo plazo pueden parecer imposibles. Enfócate en el presente. Establece pequeños objetivos diarios que te den un sentido de control y de logro. Desde organizar un espacio de tu casa hasta terminar una tarea pendiente, cada pequeño paso te ayuda a recuperar la confianza.

La resiliencia en la práctica

La resiliencia no es algo que se pone a prueba solo en grandes tragedias. Se cultiva en las pequeñas batallas diarias: el atasco de tráfico que te retrasa, una crítica en el trabajo o un plan que se cancela. Cada una de estas situaciones es una oportunidad para practicar la paciencia, la aceptación y la adaptabilidad.

Recuerda, ser resiliente no significa ser invulnerable, sino aprender a sanar más rápido y a levantarte con más fuerza.

Aceptación y paciencia contigo misma/o

En situaciones difíciles, es normal que la frustración o la tristeza aparezcan repetidamente. Mantener tu bienestar emocional significa darte permiso para sentir y avanzar a tu ritmo, sin compararte con otras personas ni presionarte a “estar bien” de inmediato.

  • Evita juzgar tus emociones como correctas o incorrectas.
  • Reconoce los pequeños logros diarios, incluso si son simples: levantarte, tomar un descanso, hablar con alguien de confianza.
  • Practica la autocompasión: trátate con la misma comprensión que ofrecerías a un amigo.

Puedes empezar con este ejercicio: Cada noche, identifica tres acciones pequeñas que te hayan ayudado a mantener tu bienestar emocional ese día. Esto refuerza tu sentido de control y resiliencia.

Entornos que favorecen tu bienestar emocional

Los espacios que te rodean también juegan un papel importante. Ya hemos hablado de ello antes en este blog.

Entornos ordenados, con luz natural, colores agradables y presencia de elementos de la naturaleza, como plantas o jardines, generan calma y apoyan tus emociones.

  • Mantén un rincón en casa donde te sientas seguro y en paz.
  • Si es posible, sal a caminar por parques o espacios verdes: la naturaleza tiene efectos comprobados sobre la reducción del estrés.
  • Integra pequeños detalles que te den placer, como música, velas, libros o fotos significativas.
  • Observa tu entorno y pregunta: ¿hay algo que pueda cambiar para que me apoye mejor en momentos de dificultad?

Cuándo buscar ayuda profesional

psicoterapia y bienestar

A veces, mantener tu bienestar emocional requiere acompañamiento externo. Si notas que el malestar se mantiene durante semanas, interfiere en tu vida diaria o te genera ansiedad intensa, es recomendable acudir a un especialista en salud mental.

  • Terapia psicológica: permite explorar emociones profundas y desarrollar herramientas personalizadas.
  • Grupos de apoyo: compartir experiencias similares reduce la sensación de aislamiento.
  • Recursos online confiables: existen plataformas y ejercicios guiados de mindfulness, relajación y gestión emocional.

No hay vergüenza en buscar ayuda. Reconocer que necesitas apoyo es un acto de fortaleza y autocuidado.

Lecturas recomendadas:

Terapias alternativas en psicología: psicoterapia y psicoanálisis

Otras terapias alternativas en psicología

Mantener tu bienestar emocional es posible

El bienestar emocional no significa estar bien todo el tiempo, sino aprender a mantenerte frente a la adversidad. Nombrar tus emociones, aplicar primeros auxilios emocionales, cultivar la resiliencia, cuidar tus entornos y buscar apoyo cuando lo necesites son pasos fundamentales. La vida incluye olas de emociones, y lo importante es que aprendas a surfearlas con paciencia, autocompasión y conciencia.

Incluso en los momentos más difíciles, puedes mantener tu bienestar emocional y encontrar espacios de calma, claridad y conexión contigo misma/o.

¿Quieres seguir explorando cómo cuidar tu bienestar? En este blog encontrarás más contenido sobre cómo mantener tu cuerpo, mente y emociones en armonía. Y si aún no lo has hecho, suscríbete y descarga gratis la guía de la compra saludable.

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