¿Te has parado a pensar alguna vez en cuántas veces al día tocas el móvil? Si eres como la mayoría de las personas, puede que no te des cuenta, pero seguro que lo haces más veces de las que imaginas. Ahora suma el teclado del ordenador, el ratón, los botones del ascensor, las pantallas táctiles del supermercado, el mando a distancia… ¿Te ha entrado curiosidad? Pues agárrate, porque te voy a contar algo que a mí me dejó sin palabras: ¡todos esos aparatos son un imán para las bacterias! ¡Cuidado con lo que tocas!
No es para alarmarte (bueno, un poco), pero el mundo que no vemos, ese que está en las superficies que tocamos constantemente, está lleno de microorganismos. Y no es que todos sean malos, porque hay bacterias que incluso nos ayudan, pero cuando no prestamos atención, las cosas pueden complicarse.
El lado invisible de la tecnología que usamos a diario
Si lo piensas bien, nuestros aparatos tecnológicos son como extensiones de nuestras manos. Vivimos pegados al móvil, tecleamos en el ordenador para trabajar o estudiar, y, si estás como yo, quizás aproveches la noche para ver algo en la tele con el mando a distancia en la mano. Todo esto suena de lo más normal, pero hay algo que a menudo pasamos por alto: ¿cada cuánto tiempo limpiamos esas cosas?
Un estudio reciente (y algo perturbador) mostró que los móviles suelen tener más bacterias que el asiento de un baño público. Sí, has leído bien. Y si a esto le sumas que solemos usar el móvil mientras comemos, en el transporte público, o incluso en el baño (no te preocupes, es más común de lo que parece), el panorama no es muy alentador. Lo mismo ocurre con los teclados, que acumulan migas, polvo y, por supuesto, microbios de todo tipo. ¡Cuidado con lo que tocas!

¿De dónde vienen todas estas bacterias?
La mayoría de las bacterias que se encuentran en los dispositivos electrónicos provienen de nuestras manos. Y nuestras manos, aunque nos cueste admitirlo, tocan de todo. Desde dinero hasta picaportes, pasando por mascotas, alimentos y superficies compartidas. De esta manera, vamos recogiendo en ellas una mezcla de bacterias que luego transferimos a lo que tocamos.
Además, nuestros dispositivos están diseñados para ser usados durante largos periodos de tiempo, y su diseño no siempre facilita la limpieza. Las teclas del ordenador, las rendijas de los mandos a distancia o las fundas de silicona de los móviles son un refugio perfecto para los microbios. Y cuando estos se acumulan, pueden contribuir a la propagación de enfermedades o, en el mejor de los casos, a irritaciones cutáneas.
¿Qué impacto puede tener en nuestra salud?
Quiero ser clara: no estamos hablando de una emergencia sanitaria en casa, pero sí de pequeños hábitos que, si no cambiamos, pueden afectarnos a largo plazo. Por ejemplo, si tienes tendencia a tocarte la cara, es posible que estés trasladando bacterias de tus dispositivos a tus ojos, nariz o boca. Y es precisamente por ahí donde algunos gérmenes encuentran la puerta de entrada perfecta.
Piensa en los resfriados, las gripes, o incluso pequeñas infecciones cutáneas. No es que limpiar tus dispositivos vaya a evitar todos los problemas de salud, pero sin duda puede marcar una diferencia. Por eso mismo, ¡cuidado con lo que tocas!
¿Qué podemos hacer?
No se trata de entrar en pánico ni de esterilizar cada cosa que usamos. Se trata de pequeños cambios en nuestra rutina que pueden ayudarnos a cuidar mejor de nuestra salud teniendo cuidado con lo que tocas.

Aquí te dejo algunos consejos que a mí me han servido para mantener a raya las bacterias en mis dispositivos.
- Lava tus manos regularmente: Éste es el punto de partida. No importa cuánto limpies tus aparatos si tus manos no están limpias. Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia es la mejor protección.
- Desinfecta tu móvil al menos una vez al día: Puedes usar un paño de microfibra ligeramente humedecido con alcohol isopropílico. Recuerda no empapar el paño, para evitar dañar el dispositivo.
- Limpia los teclados y ratones semanalmente: Un simple espray desinfectante y un paño suave pueden hacer maravillas. Para los espacios entre las teclas, un bastoncillo de algodón es ideal.
- No comas encima del teclado: Sé que es tentador, pero las migas son un imán para las bacterias (y para las hormigas, por si fuera poco).
- Usa fundas de fácil limpieza: En el caso de los móviles y tabletas, optar por fundas que se puedan lavar regularmente es una gran idea.
- Lava los mandos a distancia y otros dispositivos compartidos: Especialmente si alguien está enfermo en casa. Son objetos que solemos pasar de mano en mano sin pensarlo mucho.
Lecturas recomendadas:
Cambiar hábitos es cuidar de ti
Sé que mantener todas estas rutinas puede sonar complicado, pero, créeme, se vuelven automáticas con el tiempo. Además, son una forma sencilla de cuidarte a ti y a quienes te rodean. A veces no somos conscientes de cómo los pequeños detalles, como desinfectar el móvil o el teclado, pueden tener un impacto en nuestra salud.
Al fin y al cabo, no se trata solo de vivir rodeados de tecnología, sino de convivir con ella de manera más consciente. Porque todo lo que tocamos nos conecta, de una forma u otra, con lo que somos y con el mundo que nos rodea. Y si podemos hacer algo para que esa conexión sea más saludable, ¿por qué no intentarlo?
¿Quieres seguir explorando cómo cuidar tu bienestar? En este blog encontrarás más contenido sobre cómo mantener tu cuerpo, mente y emociones en armonía. Y si aún no lo has hecho, suscríbete y descarga gratis la guía de la compra saludable.



