Sudores nocturnos: ¿cuándo son normales y cuándo deberías prestarles atención?

Sudores nocturnos: ¿cuándo son normales y cuándo deberías prestarles atención?

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¿Te ha pasado alguna vez que te despiertas en mitad de la noche empapada/o en sudor, con las sábanas mojadas y la sensación de haber corrido una maratón mientras dormías? A mí sí, y reconozco que al principio me asusté. ¿Qué estaba pasando en mi cuerpo mientras yo intentaba descansar?

Los sudores nocturnos son algo más común de lo que pensamos, pero muchas veces no hablamos de ellos. Ya sea por vergüenza, desconocimiento o simplemente porque creemos que “ya se pasará”, dejamos pasar estos episodios sin entender bien por qué ocurren ni cómo pueden estar afectando nuestra salud y bienestar.

Por eso he decido hacer esta publiación: para compartir información clara y accesible, y ayudarte a distinguir cuándo es algo puntual sin importancia, y cuándo podría ser un signo de que tu cuerpo te está pidiendo atención.

¿Qué son los sudores nocturnos?

Aunque suena bastante obvio, vale la pena definirlo: hablamos de sudores nocturnos cuando, durante el sueño, el cuerpo produce una sudoración excesiva que puede llegar a empapar la ropa o la cama, sin que haya una causa evidente como una temperatura ambiental elevada o una manta demasiado gruesa.

No estamos hablando de despertarte con algo de calor, sino de una sudoración intensa que interrumpe el descanso y que, muchas veces, ni siquiera se corresponde con el entorno o lo que cenaste.

Causas comunes de los sudores nocturnos y que no deberían preocuparte (demasiado)

Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad. En muchos casos los sudores nocturnos tienen explicaciones simples, que no están relacionadas con enfermedades. Algunas de las causas más frecuentes incluyen:

  • Ambiente caluroso o exceso de abrigo: A veces no es el cuerpo, sino el entorno. Si hace calor, llevas un pijama gordo o usas varias mantas, es normal que sudes.
  • Alimentos picantes o bebidas calientes antes de dormir: Estos pueden aumentar tu temperatura corporal y provocar sudoración.
  • Consumo de alcohol o cafeína por la noche: Ambos afectan el sistema nervioso y pueden alterar la regulación térmica del cuerpo.
  • Ejercicio intenso cerca de la hora de dormir: Aunque el ejercicio es saludable, hacerlo justo antes de dormir puede activar tu metabolismo y causar sudores.
  • Ansiedad o estrés: Las emociones también tienen un impacto físico. Dormir con preocupaciones puede traducirse en un cuerpo inquieto y sudoroso.
  • Cambios hormonales: En personas que están atravesando la menopausia, los conocidos «sofocos» también pueden presentarse durante la noche.

Causas médicas de los sudores nocturnos que conviene tener en cuenta

Ahora bien, si los sudores nocturnos aparecen con frecuencia, son intensos, y no se explican por factores externos, puede ser buena idea observar si hay algo más que los provoque.

  • Infecciones: Algunas infecciones, como la tuberculosis o el VIH, se manifiestan con sudores nocturnos como uno de sus síntomas.
  • Trastornos hormonales: El hipertiroidismo o algunos tumores hormonales poco frecuentes (como el feocromocitoma) pueden provocar una sudoración excesiva.
  • Algunos tipos de cáncer: Especialmente los linfomas, pueden manifestarse con sudores nocturnos intensos, pérdida de peso y fiebre.
  • Medicamentos: Antidepresivos, antipiréticos, corticoides y otros fármacos pueden alterar la regulación térmica del cuerpo.
  • Apnea del sueño: Interrupciones en la respiración durante el sueño pueden estar acompañadas de sudoración intensa.
  • Hipoglucemia: En personas con diabetes que toman insulina o ciertos medicamentos, una bajada de azúcar durante la noche puede desencadenar sudores.

No se trata de alarmarse, pero sí de prestar atención a lo que nuestro cuerpo nos dice. Si hay otros síntomas acompañantes (como fiebre, pérdida de peso, fatiga o tos persistente), conviene comentarlo con un/a profesional de la salud.

¿Cuándo consultar con el/la médico?

Sé que a veces da pereza o incluso miedo ir al centro de salud por cosas que parecen “menores”, pero tu tranquilidad también es salud. Podrías plantearte una consulta si:

  • Los sudores nocturnos se repiten durante varias noches seguidas.
  • No hay una causa clara que los justifique.
  • Van acompañados de otros síntomas físicos que no sabes explicar.
  • Están afectando tu descanso y, por tanto, tu energía y tu ánimo durante el día.

En la consulta médica podrán orientarte, pedir las pruebas adecuadas y descartar cualquier problema serio.

¿Cómo se diagnostican?

No hay una única prueba para saber por qué sudas por la noche, pero los/as profesionales suelen empezar por una buena historia clínica: te preguntarán desde hace cuánto te pasa, si hay otros síntomas, si tomas medicación, cómo está tu entorno para dormir, etc.

Luego pueden solicitar:

  • Análisis de sangre.
  • Pruebas hormonales.
  • Estudio del sueño (si hay sospecha de apnea).
  • Pruebas de imagen (si hay sospechas más específicas).

El objetivo no es alarmarte, sino encontrar el origen y, si se puede, mejorar tu calidad de vida.

¿Cómo impactan los sudores nocturnos en el sueño?

Despertarse mojada/o, incómoda/o, y tener que cambiarse de ropa o incluso las sábanas en mitad de la noche es una experiencia frustrante. A veces ni siquiera logramos volver a dormir, o lo hacemos con dificultad. Con el tiempo, esto puede afectar la salud mental, emocional y física.

Más allá del origen médico, los sudores nocturnos tienen un impacto real en nuestro día a día. Cuando no dormimos bien, todo se nota: estamos más irritables, cansadas/os, nos cuesta concentrarnos, e incluso podemos sentirnos tristes sin saber muy bien por qué.

Consejos para dormir mejor, incluso con sudores nocturnos

Aquí te dejo algunas cosas que a mí me han servido para mejorar la calidad de mi descanso. Quizás también te sirvan a ti:

  • Ventila bien la habitación antes de dormir.
  • Ajusta la temperatura entre 16 y 20 ºC si puedes.
  • Usa ropa de cama y pijamas transpirables, de algodón o tejidos que no atrapen el calor.
  • Evita el alcohol, el café y las comidas pesadas antes de dormir.
  • Haz alguna actividad relajante antes de acostarte: un baño tibio, leer, meditar o escuchar música suave.
  • Evita las pantallas al menos 30 minutos antes de acostarte.
  • Haz una rutina que le diga a tu cuerpo que es hora de descansar: ir bajando el ritmo, apagar luces fuertes, prepararte para dormir como un ritual diario.

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Para terminar: escucha a tu cuerpo

Si algo he aprendido con los sudores nocturnos es que el cuerpo siempre habla. A veces lo hace suavecito, con un susurro. Y otras veces nos grita, porque no le estamos haciendo caso. Este síntoma puede ser algo sin importancia… o puede ser una señal. Lo importante es no ignorarlo, pero tampoco vivir con miedo.

Observa tu cuerpo. Escúchalo. Y si algo no te cuadra, pregunta. Nadie mejor que tú para saber cómo te sientes. Y nadie mejor que un/a profesional para ayudarte a entender por qué.

Dormir bien es salud. No solo para el cuerpo, sino también para el alma.

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