Alimentación consciente para adelgazar

Alimentación consciente para adelgazar: aprende en qué consiste y qué hacer para comer con conciencia de manera que puedas perder peso y mantenerte en buena forma física y mental.

¿Te has preguntado alguna vez si existe alguna forma de adelgazar que sea fácil e incluso divertida?

¿O la única forma de hacerlo es seguir una dieta estricta sufriendo y viviendo el proceso como una renuncia y un castigo?

En este artículo quiero ayudarte a descubrir que, en realidad, conseguir tu peso ideal puede ser el resultado natural de tu actitud hacia la comida.

Si, has entendido bien, he dicho resultado natural, algo que pasa de forma espontánea cuando incorporamos en nuestro día a día algunos hábitos claves para conseguirlo.

Uno de los más importantes, del que hoy te quiero hablar, es la famosa alimentación consciente, pero, ¿qué es exactamente?

Para mí es una forma de comer que implica que utilicemos ambos hemisferios de nuestro cerebro: el izquierdo, el racional, y el derecho, el creativo.

Empecemos por el derecho.

Alimentación consciente: adelgazar con conciencia

¿Cuántas veces, a la hora de comer, eres consciente realmente de lo comes? Es decir, ¿cuántas veces sabes cómo influye lo que comes en tu cuerpo físico y emocional?

No quiero pecar de presunción, pero tengo la sensación que muy poco, y no porque no tengas los recursos para hacerlo, sino porque mucho de lo que está asociado con el comer (hacer la compra, cocinar) lo hacemos muchas veces de forma automática.

En este sentido, comemos de manera completamente inconsciente.

Hoy en día está más que consolidada la certeza que la alimentación está a la base de nuestro estado de salud.

Existen alimentos que nos protegen de varias enfermedades, otros que nos ayudan a controlar el nivel de colesterol, otros que nos ayudan a perder los líquidos en exceso, etc.

Entonces, podemos elegir alimentos que son más beneficiosos que otros según la situación que estemos viviendo y sacarle el máximo provecho. Podemos transformarnos en verdaderos alquimistas de la comida.

Y ¿cómo se hace?

Aprendiendo a conocer los alimentos, transformándonos en expertos y descubriendo como cada nutriente actúa sobre nuestro organismo.

Con esto artículo quiero sembrar la semilla en tu mente para que nazca en ti la curiosidad de descubrir más, de hacerte amigo de los alimentos para poder elegir en todo momento, los mejores para ti.

Mi semilla va a ser la de hablarte del Índice Glicémico de los alimentos, para que descubras de qué manera los hidratos de carbono actúan sobre tu cuerpo, y para que así puedas elegir los mejores para ti y conseguir tu peso ideal de forma natural y serena.

Alimentación consciente y bienestar

¿Qué es el índice glicémico de los alimentos?

Es una forma sistemática de clasificar a los carbohidratos en función del efecto que tienen sobre el incremento inmediato de los niveles de glucosa en la sangre.

En palabras más sencillas, cada alimento (que contenga carbohidratos), una vez ingerido hace que el nivel de glucosa (azúcar) aumente en nuestra sangre de una forma o de otra.

La concentración sanguínea de glucosa (glicemia) tiene que mantenerse en un determinado nivel para que nuestro organismo funcione correctamente: no puede subir mucho (hiperglicemia) ni bajar demasiado (hipoglicemia).

Cuando la concentración de glucosa aumenta de forma muy repentina y brusca se dice que el alimento tiene un alto IG.

Si sucede al revés, lo hace de forma lenta y equilibrada, su valor de IG es bajo.

Cuando aumenta la concentración de glucosa en la sangre, nuestro páncreas segrega una hormona llamada insulina, que tiene la función de bajar los niveles de glucosa de la sangre.

La insulina funciona como si fuera un recolector de glucosa.

Llega al círculo sanguíneo y empieza a recolectar la glucosa para que su concentración baje a un nivel tolerable para nuestro cuerpo.

Así que la recoge y la lleva a varios almacenes: a los músculos, al cerebro, al hígado.

Cada almacén tiene una capacidad limitada, exactamente como pasa con el tanque de la gasolina.

Así que, si la cantidad de glucosa es muy elevada, una parte se quedará fuera de los tres almacenes.

Esta glucosa se almacenará en las células del tejido adiposo,
transformándose en grasa.

Nuestro código genético está programado de esta manera para permitirnos sobrevivir mejor a los periodos de escasez de alimentos.

En una sociedad como la nuestra, en la que nunca llega el periodo de hambruna posterior al atracón, todas las reservas grasas se quedan sin utilizar: ésa es la causa de la obesidad.

Las claves que te ayudarán a adelgazar serenamente

Pero el mecanismo no se acaba aquí.

Dos o tres horas después de que la insulina se ha producido en gran cantidad (pico de insulina), cumpliendo así su función de bajar los niveles de glucosa en la sangre, pasamos a un estado de hipoglucemia.

Es decir que la concentración de glucosa en la sangre cae por debajo de lo normal.

En ese momento, nuestro cerebro necesita glucosa para funcionar correctamente (como un coche necesita gasolina para moverse); esta bajada de azúcar hace que tengamos la necesidad de comer más de repente.

Si volvemos a comer más carbohidratos simples (pasteles, cereales refinados, dulces… que tienen un valor elevado de IG) para calmar la sensación de hambre ocasionada por la rápida bajada de la glucosa, volvemos a segregar otra gran dosis de insulina, y así entramos en un círculo vicioso que se repetirá una y otra vez cada pocas horas.

Por esta razón, los pasteles, los dulces en general, las chucherías y los carbohidratos refinados se vuelven adictivos: porque desencadenan este círculo vicioso.

Eligiendo carbohidratos de bajo IG, especialmente en las meriendas o comidas aisladas, podemos mejorar la regulación del azúcar en sangre, reducir la secreción de insulina y ayudar a un programa de pérdida de peso de forma natural, fácil y serena.

Entonces, ¿a qué esperas?

alimentación consciente e inteligente

Empieza a introducir en tu día a día legumbres y cereales integrales. De estos últimos estás acostumbrado a comer normalmente pasta, pan y arroz, sin embargo, puedes descubrir más tipos como la quinoa el trigo sarraceno y la espelta entre otros.

Alimentación consciente: comer con conciencia

Imagino que ahora te estarás preguntando: ¿Y qué sobre la parte creativa de nuestro cerebro? ¿La que dijiste que íbamos a utilizar también para comer de manera consciente?

Esta parte es también muy importante y juega un papel fundamental en el proceso natural de adelgazamiento.

Me refiero al comer de forma consciente conectando de manera profunda con el aquí y ahora.

Aprende a comer sin ningún tipo de distracción, transformando el momento de la comida en un ratito especial para mimarte.

  • Apaga la tele, deja de hablar tanto, aparta las noticias y céntrate en lo que estás haciendo.
  • Coge el tenedor y corta lentamente un primer trozo de la gustosa comida que tienes en tu plato, un trocito pequeño, del tamaño ideal para poder disfrutar de su sabor y de su textura.
  • Acércalo lentamente a tu boca y saboréalo masticándolo muy despacio, disfrutando de su sabor durante unos largos minutos.
  • Entre un bocado y otro deja el tenedor en la mesa y sigue disfrutando de su sabor, hasta que no lo hayas completamente triturado con tus dientes.

?  Cómo comer con conciencia y saber porqué comes

Notarás cómo comiendo lentamente, tu estómago se va llenando de manera equilibrada, dejándote una sensación de paz y relajación.

Comiendo de esta manera descubrirás que no necesitas comer tanta cantidad de alimentos y que cada bocado se puede transformar en una experiencia sensorial muy placentera. Descubrirás que la alimentación consciente puede ayudarte a adelgazar y a sentirte mejor contigo mismo.

Imágenes de Shutterstock: Mujer saboreando un yogur y Mujer comprando pan

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