hambre física y hambre emocional

¿Cómo diferenciar el hambre física del hambre emocional?

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hambre física y hambre emocional

Algunos de mis clientes, cuando les digo que para adelgazar hay que comer cuando tienen hambre física, me dicen que no saben diferenciar el hambre física del hambre emocional o que siempre tienen hambre o, incluso, que les da miedo comer porque luego no pueden parar,… Aprender a diferenciar estos dos tipos de hambre te ayudará a saber cuando realmente necesitas alimento físico y cuando emocional.

Leo en el diccionario «Hambre: ganas o necesidad de comer». Pero hay que diferenciar cuando el hambre viene causada por una necesidad fisiológica, es decir cuando los niveles de glucosa empiezan a bajar o, por el contrario, cuando es emocional, es decir, hay una causa emocional y/o mental que nos produce una necesidad imperiosa de comer.

Características del hambre física

Cuando tenemos hambre física, la sensación de hambre aparece de manera gradual; entonces comemos alimentos que nos nutren y sacian haciendo caso a las señales que nos emite nuestro cuerpo.

Me explico. Sí estamos serenos y tranquilos, es más fácil que interpretemos las necesidades nutricionales de nuestro cuerpo y le demos lo que realmente necesita cuando lo necesita; de esta manera nos sentiremos satisfechos y luego pararemos de comer sin esfuerzo al sentirnos gratamente saciados.

Características del hambre emocional

¿Te ha pasado alguna vez que te sientes deprimido, frustrado o aburrido y te pones a comer?

La comida tiene la connotación de placentero, la necesitamos para sobrevivir, está relacionada con aprobación y con la relaciones con las personas. Hemos vinculado emociones al acto de comer.

Entonces puede que cuando nos sintamos deprimidos, frustrados o aburridos comamos para sentirnos mejor, nuestro inconsciente nos incita a comer porque eso nos hará sentir bien. La parte negativa es que si comemos de más, sobresaturamos a nuestro cuerpo, nos sentiremos más cansados, engordaremos y, usualmente, nos sentiremos culpables.

El hambre emocional aparece de repente, de manera súbita nos entra ansia por comer alimentos que sabemos que no son saludables: bollería industrial, helados, hamburguesas, pizza… Solemos comer rápido y nos cuesta parar de comer, ya que aunque sintamos el estómago lleno, no hemos aliviado la necesidad real de nuestra hambre emocional; es por eso que no nos sentimos saciados.

Tabla de diferencias entre hambre física y hambre emocional

El cuadro siguiente te permitirá diferenciar a primera vista estos 2 tipos de hambre:

Hambre físicaHambre emocional
Cuando estás saciado/a, comer causa satisfacción y no se sientes culpabilidad.Causa insatisfacción y te sientes culpable.
Aparece gradualmente.Aparece de repente y sientes urgencia por comer.
Cuando estás lleno/a, puedes parar de comer.Comes más de lo que te gustaría y nunca te sentirás saciado/a ni satisfecho/a.
Puede ser satisfecha con cualquier tipo de comida.Sólo se satisface con alimentos específicos: pasteles, pizzas, chocolates…

Conclusiones

Al asociar la comida a una emoción se crea en nuestra mente ese vínculo, que regularmente repetido se convierte en hábito, así que para sentirnos bien, comeremos. Cuando comemos de manera emocional, sin sentir hambre, evitamos sentir miedo, aburrimiento, frustración, abatimiento, tristeza… Nos sentimos mejor en ese momento, aunque más tarde aparecerá la culpa o el aumento de peso…

Intentamos aplacar sentimientos que nos desagradan con comida.

Cuando somos conscientes de los patrones de conducta que hemos vinculado con la comida, seremos capaces de encontrar alternativas que puedan sernos beneficiosas y que satisfagan la necesidad emocional que tenemos.

El éxito de la terapia suele consistir en permitirnos escuchar nuestros sentimientos, abrirnos a experimentar las emociones que intentamos bloquear. Ellas tienen un mensaje constructivo para ti. ¿Te atreves a escucharlo?

Imagen: ShutterStock

7 comentarios en “¿Cómo diferenciar el hambre física del hambre emocional?”

    1. Hola Daniela,
      Si que influyen los horarios a los que comemos. Lo ideal es hacer 3 ó 4 comidas al día, adecuándolas a nuestros horarios y gustos personales, y que garanticen que no pasaremos hambre física entre horas.
      Depende de lo que comamos tardaremos más en hacer la digestión, una ensalada se digiere en una o dos horas y un plato de pescado con verduras entre 3 y 4 horas aproximadamente. Organiza tus menús de manera que no pases hambre física, de está manera los niveles de azúcar en sangre se mantendrán equilibrados entre horas y te será más fácil manejar el hambre emocional.
      Gracias por escribir,

    1. Hola Cherry,
      Tienes toda la razón del mundo, es difícil parar cuando sentimos ansia por comer. De todas maneras estoy segura de que no siempre comes para apaciguar el ansia, y te habrás dado cuenta de que el ansia suele ser muy intensa, pero al cabo de un rato se va desvaneciendo.
      Las herramientas que yo aplico para afrontar el hambre emocional en la consulta están enfocadas en «cuidarnos»: comer de manera saludable, realizar ejercicio, y sobretodo aprender a escucharnos, para ello resulta muy útil practicar la meditación consciente, neurocondicionamiento de los hábitos a través de la programación neuro-lingüística (PNL), el mindfulness, y/o seguir terapia. Te animo a visitar mi web donde encontrarás más recursos. De todas maneras, uno de mis próximos artículos en alimenta tu bienestar estará enfocado en ofrecer estrategias sencillas para gestionar el hambre emocional. ¡Gracias por tu comentario!

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