Sensación de insatisfacción, ¿qué la produce?

“La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal y como soy, entonces, puedo cambiar”. Esta frase de Carl Rogers tuvo un impacto muy potente en mi vida. Cuando entendí su significado más profundo, empecé a vivir de manera diferente, más llena y más satisfactoria.

¿Qué significa exactamente? Antes de todo, quiero dar un paso atrás, a la condición de insatisfacción constante que hasta aquel momento acompañaba cada día de mi vida y que muchas personas de mi entorno también experimentaban a menudo.

La sensación de insatisfacción

Es esa sensación de que te falta algo, esa sensación que te hace ver sólo lo que no tienes y que no te permite disfrutar de lo que ya forma parte de tu vida.

La insatisfacción es una condición que todos experimentamos y, en realidad, no hay nada malo en ella porque nos empuja a salir de nuestra zona de confort, buscar algo más y, al fin y al cabo, enriquecernos y crecer.

El problema llega cuando esta búsqueda nunca acaba, cuando necesitamos cada vez más para sentirnos completos, llenos, satisfechos.

De ese modo, lo que hacemos es proyectar en algo externo la solución a esta inquietud (una relación, un nuevo trabajo, un viaje, reconocimiento por parte de los demás, un cuerpo más en forma etc…), acabando por no estar nunca conformes no sólo con lo que tenemos, sino que con lo que somos. Nunca somos lo bastante inteligentes, guapos, brillantes, empáticos, exitosos, amados, admirados…

¿Por qué experimentamos esa sensación?

Pero ¿por qué algunos experimentamos esta sensación de que nos falta algo, de qué nunca somos bastante? Porque no nos damos cuenta de que este vacío sólo se puede llenar desde dentro.

En una sociedad tan competitiva como la nuestra, en la que nos enseñan a vivir la vida más bien como una batalla en vez de como un viaje, nunca nos sentimos seguros y por eso buscamos constantemente más “armas” (más objetos, más riqueza, más reconocimiento…) para movernos con cierto control y seguridad.

En este escenario aparece la insatisfacción, la sensación de que nunca estamos a la altura de nuestras expectativas y con ella la falta de amor hacia nosotros mismos.

Es curioso, pero desde pequeños, muchos aprendemos a comportarnos según el nivel de reconocimiento y amor que recibimos por parte de nuestras personas de referencia (nuestros padres, maestros, profesores, amigos).

Así que si soy una niña muy curiosa y esta curiosidad provoca que mis padres me riñan, con el tiempo aprenderé a esconder esta calidad para que mis padres dejen de reñirme y desde mi punto de vista “me quieran más”. Es un mecanismo inconsciente, humano y natural. Lo que pasa es que esta necesidad de ser aceptado por los demás me aleja de mi esencia más profunda.

Es así que, para sentirnos aceptados por nuestro entorno, acabamos por dejar de aceptarnos a nosotros mismos. De ahí, la sensación de insatisfacción constante que sólo se puede gestionar cuando reconectamos con nuestro interior, nos conocemos realmente y nos comprendemos.

Éste es el primer paso para tener una buena autoestima y para cambiar la búsqueda de fuera hacia dentro.

Cuando cambiamos el foco, entonces dejamos de fijarnos en lo que nos falta para centrarnos en lo que somos. Pasamos de una condición de escasez a otra nueva, de abundancia.

Conseguimos darnos cuenta de que lo que nos hace únicos y dignos de amor no es la perfección, sino nuestra humanidad.

Aceptarnos es tomar conciencia de que cada uno tenemos un excepcional súper poder: nuestra unicidad.

sensación de insatisfacción y autoestima

Ejercicio para dejar de tener “sensación de insatisfacción”

Si tú también estás experimentando esta sensación de insatisfacción, te propongo un pequeño ejercicio que espero pueda servirte para empezar a cambiar tu enfoque.

Divide una hoja en dos partes. En la de izquierda escribe una lista con lo que crees que falta en tu vida. Por ejemplo, podría ser un trabajo satisfactorio, dinero o amigos. Cuando tengas tu lista dedica unos minutos en contemplarla.

Después pregúntate, por cada una de ellas:

  • ¿Por qué esto es importante para mí?
  • ¿De qué manera mejoraría mi vida si lo tuviera?
  • ¿Qué necesidad se esconde detrás de este deseo? ¿Aceptación, reconocimiento, seguridad?

Cuando hayas contestado a las preguntas, en la parte de derecha escribe lo contrario de lo que escribiste en la columna precedente. Es decir, si antes has escrito en tu lista “no tengo un trabajo satisfactorio”, en la de derecha escribe “tengo un trabajo satisfactorio”.

Después sigue escribiendo todas las razones por lo que esto es así o, en otras palabras, las respuestas a la pregunta “¿por qué tengo un trabajo satisfactorio?”.

De esta forma descubrirás que ya tienes mucha abundancia en tu vida, rompiendo las creencias negativas que hasta ahora te han hecho pensar lo contrario.

El ejercicio no acaba aquí, porque el verdadero cambio no llega a nivel mental. Hay una gran diferencia entre conocer y comprender. Por esto, lo que vayas descubriendo con este ejercicio, si se queda anclado solo a un nivel racional no nos va a servir mucho.

Es por ello que te voy a pedir que dediques unos minutos al día, al despertar o antes de acostarte, a escribir una razón por la que sentirte agradecido del día que está a punto de empezar o que acabas de vivir.

Te sorprenderás de cómo cambiará tu enfoque desde afuera hacia dentro.

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