Optometría comportamental: una solución a problemas de atención

El artículo de hoy trata sobre la optometría comportamental, una terapia centrada en cómo procesamos la información que recibimos a través del sentido de la vista y también, a través del oído; una terapia eficaz en casos con problemas de atención, problemas que como descubrirás a lo largo de este artículo (y su continuación; al final de esta entrada lo tienes enlazado), en muchas ocasiones se confunden con otros que finalmente son tratados de manera inadecuada, más agresiva y durante periodos más largos del tiempo.

He conocido a Nansy García Martínez, la directora del Centro de Optometría Comportalmental Visualia de Gijón a través de a una amiga que me contó cómo su hijo había mejorado una barbaridad y en poco tiempo en su rendimiento escolar gracias a la terapia visual que estaba siguiendo con Nansy.

Me pareció tan interesante todo lo que me contaba, que no pude resistirme a tener un encuentro con Nansy para saber un poco más sobre la optometría comportamental y escribir sobre ello. Espero que encuentres esta disciplina tan interesante como me ha parecido a mí.

Nansy, Directora del Centro de Optometría Comportamental Visualia

Nansy García Martínez, Directora del Centro de Optometría Comportamental Visualia, Gijón

Qué es la optometría comportamental y qué trata

Me cuenta Nansy que la Optometría Comportamental no es una disciplina novedosa pese a que no sea muy conocida. Tiene compañeros trabajando desde hace más de 40 años en España aunque todavía son pocos.

La formación de base de un optometrista es la carrera de Óptica y Optometría, que se completa con formaciones especializadas. Es una profesión que exige una constante formación para estar actualizado con las últimas novedades si se quiere prestar un buen servicio.

La optometría comportamental es eficaz en el tratamiento de los siguientes problemas:

  • Problemas de atención (por falta o exceso de ésta)
  • Problemas de memoria
  • Lenguaje y habla
  • Dislexia o disfemias (tartamudez)
  • Problemas acomodativos de la vista
  • Estrabismo
  • Ambliopía (ojo vago)
  • Presbicia, vista cansada
  • Problemas binoculares
  • Problemas oculomotores
  • Problemas refractivos

Problemas visuales que generan problemas de atención

Todos ellos influyen directamente en el comportamiento, el aprendizaje y el rendimiento lector, académico, laboral o deportivo.

En qué se diferencia un optometrista comportamental de un oftalmólogo o de un óptico

Un optometrista comportamental tiene una visión más global, más holística del paciente. No evaluamos sólo los ojos y ya está, porque para saber si esos ojos funcionan bien o no, debemos saber cómo funciona el resto.

Estamos formados especialmente en “desarrollo”. Para el desempeño eficiente y efectivo de esta profesión, hay que saber en qué etapa de la vida del niño puede haber comenzado el problema que tiene el niño. Se trata de averiguar el origen del problema, el que ocasiona los síntomas que hacen venir a esos niños a la consulta, y empezamos a trabajar a partir de ahí.

Volviendo a la pregunta, los oftalmológos son médicos. Se encargan de la salud ocular. Los optometristas vamos un poco más allá. Nosotros evaluamos cómo se procesa la información que se percibe a través de la vista (o del oído) y ellos no lo hacen; ellos valoran si ves o no bien, sin medir otras habilidades visuales más allá de la agudeza.

Un optometrista comportamental trabaja de manera diferente a un oftalmólogo. Para éstos, su objetivo principal es la estética, el que los ojos estén alineados y que cada ojo por separado vea al 100%.

Para nosotros, el objetivo fundamental es que los 2 ojos trabajen a la vez, en equipo, porque para ver en 3D necesitamos que los ojos funcionen a la vez. Esto es lo que se conoce como estereopsis, es el grado máximo de visión binocular. Y ésta es fundamental para tener una buena percepción del espacio.

Por eso, para nosotros es importante no sólo que cada uno de los ojos vea bien por separado, sino que es fundamental hacer que ambos trabajen en equipo y de manera eficiente. Puede darse el caso de que los dos ojos no procesen por igual la información e incluso puede suceder que 1 + 1 no sumen 2, sino que resten. En estos casos, esos ojos no están trabajando en equipo.

La visión y la audición se aprenden en la infancia
y puede hacerse de forma adecuada o inadecuada.

Terapia visual para mejorar el rendimiento escolar y los problemas de atención

Muchos de los padres que acuden a nuestra consulta lo hacen porque otros padres les han contado los resultados obtenidos con sus hijos. Hay padres que vienen porque a sus hijos con 12 años les sigue costando leer y no se enteran o niños que en casa trabajan bien pero en clase van mal, niños con problemas de atención… Muchos de estos casos guardan relación con la forma en que ese niño procesa visual o auditivamente la información que recibe.

Con frecuencia nos encontramos en la consulta con niños que ven el 100%, de quienes no se considera que tengan un problema visual y sin embargo, sí lo tienen. Tienen un problema de rendimiento escolar cuyo origen radica en el modo en que procesan la información que reciben.

La información en la escuela
entra por los ojos y por los oídos.

Optometría comportamental para resolver problemas de atención

Muchos problemas de atención y aprendizaje están originados en problemas visuales que se pueden resolver mediante una terapia adecuada en la consulta de un optometrista comportamental. Por ejemplo:

  • Problemas de enfoque (acomodación): si tiene problemas para enfocar, el hecho de estar cambiando a vista de corto (libreta) a largo (pizarra), supone un esfuerzo adicional que puede desencadenar cansancio, dolores de cabeza… y naturalmente, tareas inacabadas, mal copiadas o a medio copiar…
  • Problemas al mover los ojos: no tener unos buenos movimientos oculares hace que leer suponga un esfuerzo descomunal; un niño con este problema, por mucho que lea no mejorará en el ejercicio de la lectura a no ser que aprenda a mover bien los ojos.

Pero lo usual no es que se dé un sólo problema; lo habitual es que haya varias pequeñas o grandes habilidades en las que trabajar. Por eso, hay que trabajar desde distintos frentes para llegar a obtener el resultado deseado.

Un optometrista comportamental detecta esos problemas porque no sólo evalúa la vía de entrada de la información, la cantidad de la información que se recibe a través de la vista en este caso, sino que evalúa cómo se procesa esa información, de modo que se pueda intervenir en la vía de salida.

Cuando la evaluación de la vista se limita exclusivamente a la vía de entrada de la información, se pierden otros factores cómo el esfuerzo que tiene que realizar esa persona para ver el 100% (o el % que proceda), para enfocar la vista, mover los ojos, no perderse al leer…

La agudeza visual, bajo la cual se hallan un montón de habilidades visuales, se evalúa en un examen de vista rutinario por lo que difícilmente podrá saberse si esa vista está siendo una ayuda importante a la hora de prestar atención a lo que se ve, lee, escribe.. o si por el contrario es la causa de muchos comportamientos catalogados como “no presta atención, se despista fácilmente, se cansa enseguida cuando está leyendo…”.

La agudeza visual es cantidad y los optometristas comportamentales lo que buscamos es la calidad. Es preferible que un niño vea un 80% pero que el resto de habilidades visuales funcionen bien, a uno con una visión del 100% pero con habilidades visuales mal aprendidas. Su rendimiento será mejor y más efectivo.

El día a día de un niño con buena visión
pero con habilidades visuales inadecuadas
es una carrera de obstáculos.

Optometría comportamental para problemas de atención

Frecuencia de sesiones de la terapia visual

Para que la terapia vaya rápido y vaya bien, Nansy recomienda que el “paciente” acuda a consulta un día a la semana de modo que se pueda evaluar el progreso y realizar algunas actividades que no se pueden mandar para casa.

Es importante señalar que está demostrado que son las familias que más trabajan en casa las que más rápido avanzan.

Y aconseja un mínimo de 5 días a la semana de trabajo en casa; las tareas a realizar suelen estar preparadas en función de cada caso y calculando que no se tenga que dedicar más de 20-30 minutos cada día.

Empleamos la Fototerapia Optométrica Syntonics. Esta terapia visual se realiza a través de diferentes filtros de luz que estimulan áreas del cerebro distintas, con el fin de buscar el equilibrio entre el sistema nervioso central y el periférico.

Duración de la terapia visual

La respuesta de Nansy es clara: el tiempo de terapia depende de cada caso porque no todos los niños (o adultos) responden igual a la terapia; además, también influye mucho la cantidad y calidad del trabajo que realicen. No se trata de terapias exprés en las que se resuelve el problema con una pastillita, hay que trabajar y esforzarse.

En cualquier caso, siempre estamos hablando de meses; en casos muy difíciles puede ser un año. No obstante, se trata de avanzar en la terapia y no prolongarla entre otras razones, porque los niños se terminan cansando.

Me cuenta Nansy que aunque la mayor parte de sus pacientes son niños con ojos vagos, estrabismos y problemas de aprendizaje, también trabajan con adultos y personas con lesiones cerebrales.

No obstante, cuánto mayor es la persona más difícil es conseguir el objetivo pero también es cierto que la motivación es distinta y eso ayuda mucho.

Hasta aquí la primera parte sobre qué es y qué puede tratar la optometría comportamental. Mañana continuaremos y hablaremos sobre la influencia de los reflejos primitivos en el sistema visual y de la terapia auditiva orientada a resolver problemas de atención y a mejorar el rendimiento escolar.

Enlace de interés: Sociedad Internacional de Optometría del Desarrollo y Comportamiento, SIODEC

Imágenes Niña en una revisión de la vista, Aula de clase y Estudiante agobiado en clase de Shuttertock

Comentarios
  1. JESUS

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