Cómo adelgazar sin dietas y mantener el peso ideal

Se acerca el verano y la operación bikini está a la vuelta de la esquina. En esta época del año me doy cuenta de que estamos bombardeados por todo tipo de información sobre dietas milagrosas para lucir un cuerpo bonito en la playa. Así, aparece de repente la dieta “X” que nos permite perder peso rápidamente, la dieta “Y” que sólo nos permite comer determinados alimentos, la dieta “Z” basada en zumos y batidos détox…

Cómo adelgazar sin dietas

Los verdaderos efectos de las dietas en tu salud y bienestar

Ancel Keys, un fisiólogo norteamericano, gran impulsor de la dieta mediterránea, que hoy se conoce como la forma de alimentarnos más completa y saludable, fue uno de los primeros en estudiar los efectos de las dietas.

En 1945, en el experimento conocido como “el experimento del hambre de Minnesota”, analizó y determinó los efectos fisiológicos y psicológicos de una restricción calórica severa y prolongada en un grupo de voluntarios sanos durante seis meses.

Los resultados fueron muy interesantes. Los participantes desarrollaron:

  • Una actitud obsesiva hacia la comida.
  • Una pérdida de control del apetito.
  • Ansiedad a la hora de comer y comer más de la cuenta.
  • Cambios emocionales como: irritabilidad, depresión, impaciencia, apatía y hasta hábitos poco saludables como fumar o comerse las uñas.

No creo en las dietas

Te cuento todo esto porque, aunque soy nutricionista no creo en las dietas. O, mejor dicho, no creo en las dietas entendidas como procesos milagrosos, en que tenemos que sufrir, renunciar a comer lo que nos gusta, acabando hambrientos y de mal humor.

No creo en estos tipos de dietas por dos razones concretas.

¿Sabes que significa la palabra dieta?

La primera es la respuesta a la pregunta que quiero hacerte ahora mismo: ¿Sabes que significa la palabra dieta?

La palabra dieta viene del griego δίαιτα (diaita), que significa estilo de vida. Esto nos sugiere que la dieta en realidad no debería de ser algo puntual, que se hace para perder unos kilos de repente, sino que se trata de una forma de vivir. Y, además, no tiene nada que ver con el sufrimiento y las restricciones.

La dieta no debería de ser nada más que una manera equilibrada y sana de comer, que nos aporte los nutrientes necesarios para mantener una buena salud y tener la energía para llevar a cabo todas las actividades físicas y mentales de nuestra vida.

En el contexto en que vivimos, en una sociedad donde es más cómodo y barato comprar comida industrial y precocinada que fruta y verdura de calidad, se nos ha olvidado el verdadero significado de dieta, y hemos terminado por asociarla a palabras como restricción y lucha.

Lo que esconde el sobrepeso

La segunda es que creo que a menudo esos kilos demás representan sólo la punta de un iceberg. El sobrepeso muchas veces es una consecuencia de otros factores como:

  • Una mala gestión del estrés.
  • Una gestión de las emociones ineficaz.
  • Una falta de amor proprio.
  • Unos malos hábitos de los que no siempre somos conscientes.
  • Frustración que viene tapada con comida.
  • La comida se transforma en el único ratito de placer del día en una vida poco estimulante.

Es decir, cada uno tiene su motivo por encontrarse con aquellos kilos demás. Entonces hay que entender los mecanismos que nos empujan a comer mal o más de la cuenta. A entender cuál es la necesidad que se está cubriendo actuando de esta manera.

Tu actitud ante la comida determinará los resultados a la hora de adelgazar

Hoy en día sabemos que los resultados que tenemos en nuestra vida están determinados sólo un 20% de nuestra formación, es decir de lo que sabemos, y por un 80% de nuestra actitud.

De ahí, también nuestra forma física está determinada sólo un 20% de lo que sabemos sobre cual es la mejor manera de comer (que es muy importante). Sin embargo, el 80% depende de nuestra actitud.

Y aquí viene lo bonito: nuestra actitud depende de nuestros pensamientos y de nuestras creencias. Lo que pienso me hace sentir de una determinada manera, que a su vez determina mi actitud. Ésta me empujará a actuar de una forma específica que me acercará a resultados determinados.

Dicho de otra manera: mis resultados dependen de mis pensamientos.

Así que, si pienso que la dieta va a ser un periodo de sacrificios, si creo que para estar en forma tengo que sufrir y renunciar a comer lo que me gusta, lo más probable es que mi actitud hacia la comida no sea de lo más serena y tranquila. Es muy probable que, a la hora de comer, me sienta frustrada y que aumenten las situaciones “de peligro” en las que vaya a comer más de la cuenta. ¿Los resultados? Recuperaré los kilos perdidos sintiéndome culpable, desanimándome y, probablemente, tirando la toalla.

Tu actitud ante la comida determinará los resultados a la hora de adelgazar

No dejamos de jugar porque nos hayamos hecho viejos. Nos hacemos viejos porque dejamos de jugar. George Bernard Shaw

Un día de verano, mientras estaba en la playa, me puse a observar a la gente que me rodeaba. La mayoría de las personas estaban haciendo lo que yo odio: estar tumbadas, tomando el sol, poniéndose sus cremas, en el intento de alcanzar un bronceado perfecto. Cerca de mí, un grupo de niños estaba corriendo, jugando y pasándoselo genial. La curiosa paradoja es que su bronceado era mil veces mejor que el de toda la gente que estaba tumbada en el intento de conseguirlo. Dicho de otra forma, los niños estaban morenitos como consecuencia natural de haber estado jugando en la orilla, divirtiéndose.

De la misma manera también adelgazar podría transformarse en una consecuencia natural de poder disfrutar del propio proceso de adelgazamiento, como si fuera un juego.

El secreto para adelgazar sin dietas

Francisco Mora, doctor en medicina y en Neurociencias, dice que sólo se puede aprender aquello que se ama, qué aprendemos mucho más fácilmente aquello que despierta nuestra curiosidad y que nos emociona.

Por esta razón creo que el secreto para alcanzar el peso ideal (entendido como aquella condición física que puedes mantener a lo largo de tu vida de una manera natural y que al mismo tiempo te hace sentir a gusto con su cuerpo, con salud y con energía) puede ser aprender a vivir el proceso con diversión, con curiosidad, con alegría.

Para hacerlo podemos empezar a “jugar con nosotros mismos” a crear nuevos hábitos positivos, hábitos que sirvan para llenar la necesidad abierta que hasta ahora nos ha empujado a comer más de la cuenta.

“Jugar con nosotros mismos” a escucharnos, tomando conciencia de cuáles son las emociones que sentimos y los pensamientos que pasan por nuestra mente, para gestionar nuestro estado de ánimo y dejar de utilizar la comida como un parche emocional.

“Jugar con nosotros mismos” a cocinar nuevos platos que sean al mismo tiempo saludables y ricos y descubrir lo mucho que podemos disfrutar de una comida de calidad.

“Jugar con nosotros mismos” a comer de forma consciente, saboreando durante mucho tiempo cada bocado.

“Jugar con nosotros mismos” a encontrar cada día nuevas maneras para movernos y sentirnos con energía. Aprender a plantearnos pequeños objetivos y avanzar con pequeños pasos hacia la meta más grande: la de aprender a aceptarnos, querernos y respetarnos.

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