El ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades I

A lo largo de los próximos artículos hablaré del ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades. Trataré sobre los deportes y el ejercicio físico adecuado para cada una de las enfermedades mencionadas en la tabla de debajo, ya que el ejercicio físico es uno de los grandes pilares de nuestra salud.

ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades

Su práctica continua reduce el riesgo de múltiples enfermedades tales como las cardiovasculares, el cáncer, las neurodegenerativas.

Practicar ejercicio físico, fuente de salud y bienestar

Con la práctica de ejercicio físico quemamos calorías, que reducen peso y como consecuencia de ello, evitamos el sobrepeso y la obesidad. Hay que tener en cuenta que éste es un factor de riesgo de la diabetes tipo 2, problemas de isquemia cardiaca, algunos cánceres como el de colon, etc.

La práctica de ejercicio físico ayuda a combatir el estrés que provocan los desequilibrios emocionales, el exceso de trabajo, los traumas psicológicos, etc. No podemos olvidar que el estrés es también es un factor de riesgo de numerosas enfermedades (colon irritable, ulceras gastroduodenales, hipertensión arterial, cardiopatías isquémicas, arritmias cardiacas, asma, psoriasis, etc.).

La inactividad física causa un 30% de las cardiopatías isquémicas, un 27% de casos de diabetes, un 20-25 % de los casos de cánceres de colon y mama.

Si quieres saber más sobre las consecuencias del sedentarismo para la salud, entra en el enlace.

  • El ejercicio físico combate la obesidad, las cifras elevadas de colesterol y glucosa plasmáticos, el asma y la apnea del sueño.
  • Disminuye, además, el riesgo de caídas y previene la osteoporosis y fibromialgia. Mejora la agilidad, la elasticidad y la coordinación de nuestros movimientos corporales.
  • Potencia la actividad de las neuronas, lo cual beneficia el correcto funcionamiento del cerebro, de la memoria, de las facultades intelectuales y ayuda a conciliar el sueño.

Deberíamos practicar 60 minutos de actividad moderada al día. Hasta incluso podríamos prolongarlo a 150 minutos diarios para evitar el sedentarismo y sus malas consecuencias para la salud.

El ejercicio físico como terapia de salud

El ejercicio físico es también una terapia pues ayuda a combatir enfermedades. Así, por ejemplo, las personas hipertensas mejorarían su salud con la práctica continua de natación, marcha a ritmo moderado y algunos ejercicios de gimnasia.

Sin embargo, estos pacientes no deberán practicar carreras de alto nivel en atletismo, padel, montañismo intenso, etc…

En el siguiente cuadro señalo las enfermedades con los deportes recomendados en verde, los que se pueden practicar con sumo cuidado en ámbar y los desaconsejados en rojo.

deporte y salud

¿Qué deporte alimenta mi bienestar?

Ejercicio físico recomendado para las cardiopatías

1. Pacientes después de un infarto de miocardio

En estos pacientes el ejercicio físico ideal es el aeróbico como caminar, nadar, pedalear la bicicleta y la gimnasia aeróbica. Se debe comenzar a practicar ejercicio con un entrenamiento físico previo.

Es conveniente consultar con el especialista. Se desaconsejan los deportes que requieran un esfuerzo especial como footing, atletismo, ciclismo de competición, montañismo, etc.

Los deportes en equipo como el tenis, el baloncesto, el futbol se pueden practicar con moderación y bajo el control de un cardiólogo.

2. Pacientes con cardiopatías isquémicas

Los pacientes que hayan tenido una cardiopatía isquémica y presenten cuadros de anginas de pecho, infartos de miocardio tienen más o menos riesgo para la práctica de deportes según la situación clínica del paciente.

Se consideran de alto riesgo los pacientes que llevan menos de 6 meses de evolución y tienen arritmias graves, isquemia o caída de la tensión con el esfuerzo.

Padecen riesgo moderado aquellas personas que han padecido un infarto hace seis meses.

Presentan riesgo bajo los pacientes que han presentado un infarto complicado o han sido sometidos a un by-pass. Los pacientes que han sido sometidos a una operación de los vasos coronarios pueden practicar ejercicio de forma ligera.

Los ejercicios más recomendados son la natación, correr, caminar y montar en bicicleta de manera no competitiva.

Se pueden practicar con moderación otros deportes como el tenis, baloncesto, futbol, etc. pero se debe consultar con un cardiólogo.

ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades

3. Pacientes con cardiopatías congénitas

Los pacientes operados podrán realizar ejercicio físico una vez valorada su situación por el cardiólogo.

Los pacientes que tienen comunicación interventricular, interauricular o ductus arteriosus padecen contraindicaciones cuando el cortocircuito es grande o cuando están acompañados de hipertensión pulmonar.

Los niños con estenosis aórtica o pulmonar intensas tienen contraindicados el ejercicio físico intenso.

Los niños con miocardiopatía hipertrófica tienen más riesgo de sufrir muerte súbita y deben ser cautos con la cantidad de ejercicio a realizar y están contraindicados en los deportes de competición.

La presencia de la enfermedad de Kawasaki, un trastorno autoinmunitario que afecta a los ganglios linfáticos, las membranas mucosas, las paredes de los vasos sanguíneos y las coronarias en el corazón entraña el riesgo de muerte súbita en el paciente.

Se aconsejan deportes suaves como la natación, gimnasia, caminar o montar en bicicleta y se desaconsejan los deportes de competición o de gran intensidad.

4. Pacientes con prótesis valvulares

Estos pacientes pueden realizar ejercicio físico si bien se debe comprobar con una prueba de esfuerzo para saber qué cantidad de esfuerzo pueden tolerar.

Estos pacientes pueden estar anticoagulados y les provoca un sangrado mayor con hemorragias. Ello aconseja que practiquen deportes suaves y que se abstengan de los deportes intensos que les pueden desencadenar un agravamiento de la salud y su posterior muerte.

En los pacientes cardiópatas el ejercicio físico:

  • Controla la tensión arterial y los niveles de glucosa y colesterol.
  • Disminuye la formación de coágulos sanguíneos y aumenta su capacidad para disolverlos.
  • Mejora el funcionamiento del músculo cardiaco.
  • Controla el ritmo cardiaco y reduce las arritmias.
  • Evita la ansiedad, la depresión y el estrés.

Se aconseja que estén controlados por un cardiólogo, que eviten los sobreesfuerzos y que comiencen con ejercicios de intensidad suave para ir incrementando su intensidad de manera moderada.

Ejercicio físico para la hipertensión arterial

Los pacientes hipertensos deben estar controlados por su médico y en ellos el ejercicio físico es beneficioso siempre que se realice con moderación y se controlen de manera progresiva los esfuerzos.

La reducción de la tensión arterial se puede traducir en la desaparición de ictus cerebrales e infartos de miocardio que se presentan de manera inesperada cuando aumenta la tensión arterial.

Los deportes ideales para tratar la hipertensión arterial son caminar, nadar, correr, bailar y montar en bicicleta de 30 a 60 minutos al día.

baile y ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades

Se contraindican los deportes de competición o con esfuerzos intensos porque elevan los niveles de catecolaminas que incrementan más la tensión arterial pudiendo crear problemas graves en estos pacientes.

Se deben evitar los deportes realizados con brazos porque elevan la presión sistólica como el tenis, pádel, baloncesto, balonmano, voleibol, etc.

La inversión del cuerpo y la semiinversión en los ejercicios de gimnasia incrementa la tensión arterial.

Los beneficios del ejercicio físico para las personas hipertensas son los siguientes fundamentalmente:

  • Mantiene el peso corporal y previene la obesidad.
  • Controla la tensión arterial, los niveles de colesterol y glucosa.
  • Ayuda a que el corazón funcione mejor y reduce el número de latidos.

 

Fuentes

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