El ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades II

Ésta es la segunda entrega sobre el ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades, centrada en la diabetes, la hiperlipidemia, el asma, la artritis, la artrosis y el cáncer.

ejercicio físico como terapia para combatir enfermedades

En la primera hablamos de la relación general entre deporte y salud y nos centramos en enfermedades como las cardiopatías o la hipertensión arterial. La próxima estará centrada en las enfermedades neurodegenerativas, la ansiedad y la depresión y las enfermedades del aparato digestivo.

El ejercicio físico en la diabetes mellitus

El tratamiento de la diabetes mellitus tipo I o autoinmune y tipo 2 o secundaria a la obesidad debe contar con la práctica de ejercicio físico.

El ejercicio físico debe aumentar la insulina en estos casos y se debe tener en cuenta el momento del día en que se realiza, su duración e intensidad, los niveles de glucemia antes y después del ejercicio y el tipo de dosis utilizada.

Se debe inyectar la insulina en los grupos musculares que se movilicen durante la práctica de ejercicio.

Administrar una cantidad extra de hidratos de carbono antes o durante el ejercicio o reducir la dosis de insulina.

Planificar el ejercicio para realizarlo de forma regular una hora durante el día, preferentemente a primeras horas de la mañana.

Los deportes más recomendados son caminar, correr a ritmo lento, montar en bicicleta, la gimnasia aeróbica y nadar. Se desaconsejan los deportes de competición o de gran intensidad.

Antes de la práctica del deporte es aconsejable que la persona realice 10-20 minutos de estiramientos y 5 minutos de calentamiento aeróbico.

Se deben tomar precauciones como:

  • Los niveles de glucosa en sangre son inferiores a 100 mg/ml, se debe consumir una fruta antes de la práctica de ejercicio físico.
  • Los niveles de glucosa están entre 100 y 150 mg/ml, se puede hacer ejercicio físico sin riesgo.
  • Los niveles de glucosa son mayores de 250 mg / ml, debemos dejar el ejercicio físico para otro momento.

El ejercicio físico aporta numerosos beneficios a la salud de las personas diabéticas:

  • Aumenta la utilización de glucosa por el músculo.
  • Controla y evita el sobrepeso y la obesidad.
  • Mantiene la tensión arterial y los niveles de colesterol sanguíneos estables.
  • Evita la ansiedad, la depresión y el estrés.

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Hiperlipidemia y ejercicio físico

Numerosos estudios han demostrado que la actividad física tiene efectos beneficiosos en pacientes que sufren hiperlipidemia porque influye sobre los niveles de lípidos plasmáticos.

Disminuye los niveles de triglicéridos, de colesterol malo y aumenta el colesterol bueno. Mantiene el peso corporal y previene la obesidad.

Ayuda a que el corazón funcione mejor, reduce el número de latidos por minuto, mejora su contracción y desarrolle nuevas arterias.

Se aconseja ejercicio aeróbico con intensidad moderada como caminar suave, ciclismo, natación con intensidad moderada de un 65 a un 70% de la actividad cardiaca.

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El asma y el ejercicio físico

El asma es una enfermedad crónica que se caracteriza por ataques recurrentes de disnea con falta de aire, dificultad respiratoria y silbidos.

El deporte más recomendado para estos pacientes es la natación, aunque también se aconsejan el waterpolo, el béisbol, deportes de sala como baloncesto y balonmano.

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Pueden practicar con cuidado la gimnasia, el montar en bicicleta o ciclismo, el tenis, el remo o piragüismo y correr.

Se desaconsejan los deportes de competición como atletismo, buceo, espeleología, montañismo, etc.

Las recomendaciones para el ejercicio físico para pacientes con asma son las siguientes:

  • Practicar actividad física regularmente en función creciente de la capacidad física del paciente.
  • Realizar calentamiento previo al ejercicio de 10 a 15 minutos de duración.
  • Mantener limpias las fosas nasales.
  • Evitar hacer ejercicio en ambientes contaminados y con altas concentraciones de polen.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • Si aparecen síntomas cesar el ejercicio y utilizar la medicación de rescate.
  • Si se ha prescrito medicación para prevenir AIE emplearlo antes de la práctica de ejercicio físico.
  • No cesar bruscamente el ejercicio.

Artritis reumatoidea, artrosis y ejercicio físico

La actividad física está recomendada para el tratamiento de las artritis y artrosis en contra del reposo.

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La presión del movimiento del ejercicio físico hace que fluya líquido sinovial dentro y fuera de la articulación inflamada o afectada, manteniéndolo húmedo, sano y bien nutrido.

Fortalece las estructuras de soporte como músculos, tendones y ligamentos e incrementa la amplitud de movimiento, la capacidad de amortiguación y la flexibilidad de las articulaciones.

El ejericcio físico mejora la salud general y física de las personas que padecen artritis y artrosis porque ayuda a:

  • Aumentar la energía
  • Dormir mejor.
  • Mejorar la autoestima y disminuir el estrés.
  • Fortalecer el corazón y reducir peso.

Si no se realiza ejercicio físico, en estas personas se incrementa el dolor porque no activamos las enzimas y hormonas que lo atenúan y también se debilitan los huesos favoreciendo la osteoporosis y los músculos favoreciendo la rigidez y atrofia muscular.

Uno de los deportes aconsejados para estos pacientes es la natación, debido a las siguientes razones:

  • El calor del agua alivia el dolor y facilita la relajación
  • Mejora la tonicidad muscular con los ejercicios
  • La presión sobre las articulaciones disminuye
  • Mejora la circulación sanguínea y la movilidad articular.

También es muy aconsejado el baile por los movimientos amplios, caminar y montar en bicicleta, algunos ejercicios de gimnasia. Se deben evitar los movimientos muy repetitivos.

Se desaconsejan los deportes de competición y los de alta intensidad porque agravan el problema articular.

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Ejercicio físico y cáncer

Los pacientes cancerosos padecen cansancio y debilidad. A pesar de ello, practicar 30 minutos diarios de ejercicios físicos moderados beneficia su salud.

Se aconsejan deportes como caminar, nadar, gimnasia, montar en bicicleta y baile con esfuerzos moderados y comenzando un pequeño periodo de tiempo como 10 minutos diarios para luego incrementarlo y practicarlo durante 30 minutos diarios.

Se desaconsejan deportes de gran esfuerzo como deportes de competición y de grandes esfuerzos. Sin embargo, el tenis, el futbol, el baloncesto y otros deportes de equipo practicados con moderación y cuidado pueden beneficiar a estos enfermos. También es muy beneficioso el yoga.

Se aconseja que consulten con el oncólogo la terapia del ejercicio físico, que comiencen poco tiempo; por ejemplo, 10 minutos con ejercicios suaves y que aumenten la duración del ejercicio y la intensidad de manera suave y progresiva. Deben realizar previamente calentamientos y ejercicios de estiramientos.

Los beneficios que aporta el ejercicio físico en los pacientes cancerosos son:

  • Disminuye el estrés y la ansiedad y combate el insomnio de muchos pacientes.
  • Aumenta la resistencia y fortaleza física.
  • Disminuye los efectos secundarios de la quimioterapia.
  • Potencia las defensas de estos enfermos.

Fuentes

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